domingo, 3 de junio de 2012

Circular de La Inagua; cresteria de La Alsándara - Solapón de Carnicería - Morro de La Negra


El Macizo de Pajonales-Ojeda-Inagua pone a disposición del senderista un amplio abanico de senderos, pistas y caminos reales, tan antiguos como las actividades de extracción de brea, recogida de pinocha y pastoreo que se realizaban antaño en los extensos pinares (los más antiguos de la isla) que cubren toda la zona.
Nace de una "prolongación" natural del Macizo Central del Nublo, en los escarpados Riscos de Chimirique y a modo de gigantesca cresta divisoria, se extiende desde el centro-este de Gran Canaria hasta el oeste, donde finaliza en un acantilado interior sobre La Aldea de San Nicolás, El Viso.

En su extensa trayectoria (E-O) nacen multitud de montañas en cadena (Montaña del Humo, Morro de Pajonales, Morro de La Negra, Solapón de La Carniceria, La Alsándara, Yescas, Ojeda, Los Hornos, La Inagua..), siendo a su vez una importante divisoria de aguas de dos grandes cuencas hidrográficas; la de Tejeda-La Aldea al (O) y la de Mogán-Arguineguín al (SO).
La mayoria de estas formaciones son visitables hasta sus cimas, algunas desplazadas en la estribación del macizo por el (SO) y todas incluidas en la cresteria principal.

Existen otras, en latitudes cercanas pero que no forman parte de la divisoria central aunque si del macizo, como la Montaña de Los Cofres, Roque Mulato, el Morro Castrado, el Roque Astrado, el Morro del Conejo, Montaña de La Tosca, Montaña de La Fuente y demás montañetas bajas del sector de Pino Gordo.

La enorme diversidad de paisajes, dominados por importantes barrancos encajonados y zonas arriscadas, confieren al enclave un significativo refugio de flora y fauna endémica, de las que destacan los amplios bosques de pino canario, relativamente antiguos, que albergan una de las aves más amenazadas y a la par protegidas de la isla, el pinzón azul.
Debido a tal circunstancia, gran parte del área queda dentro de la Reserva Natural Integral de La Inagua (declarada por la Ley de Espacios Naturales de Canarias desde 1994), paraje muy protegido que encierra en sus dominios una gran importancia a nivel paisajistico, geológico, medioambiental (flora y fauna autóctona) e incluso arqueológico. Destacan numerosos restos de almogarenes pre-hispánicos, cuevas necrópolis y asentamientos aborígenes para el culto astronómico, principalmente en las lindes de la cabecera del Barranco de Mogán, en la Montaña de Tauro y en la cresteria de Carnicería-Alsándara-Yescas.
Asimismo, comparte una fabulosa historia de los "trabajadores del pinar", los campesinos de antaño que subian a La Inagua desde los caserios circundantes, a extraer las resinas y brea del pino canario en hornos de piedra, cuyos restos aún permanecen en pié en la zona de la Degollada de Las Brujas y al pié de la Montaña de Los Hornos.

Los trabajos en el pinar, duros y sacrificados oficios, merece una atención especial; gracias a estos campesinos, hoy en dia podemos disfrutar de numerosos senderos que recorren la reserva en todas sus direcciones, vias abiertas a golpe de marchas de gente cargada de pinocha y bestias que arrastraban el carbón de suministro a los hornos para la posterior recogida de brea.

El macizo se expande entre tres grandes municipios, el de Tejeda, Mogán y San Nicolás. La altitud máxima de toda la cordillera la destaca la Montaña de Sándara o La Alsándara (Azándaras), que con sus 1580 metros de cota, constituye a su vez el punto más alto del municipio moganero.
Tal vez debido a esta circunstancia, resulta muy "apetecible" su visita; explorar sus laderas, visitar su cima y sorprendernos con la espectacularidad que desde ella se abarca hacia una gran parte de la frondosa reserva.
El nombre de la montaña refiere a la presencia de alsándaras, una hierba medicinal de fuerte olor mentolado que crece en primavera en zonas de dificil acceso.

Como en todos los relieves grancanarios dispuestos hacia el (O), la cresteria de Alsándara es por esta vertiente mucho más escarpada, accidentada y salvaje que su variante opuesta. Destacan los barrancos cortos y profundos, cerrados por poderosos laderones y encajonados en pequeñas cuencas a modo de cañones, predominando en el sector de Taiguy los acantilados interiores por excelencia de la banda occidental de la reserva, asi como los monolitos aislados, los morros en punta y pequeños desfiladeros por donde se precipitan caideros de más de 50 metros de altura vertical que desaguan hacia el vecino Barranco del Juncal-Siberio.

La vertiente oriental de Alsándara es menos escabrosa y por tanto mejor practicable, formada de laderas de suave pendiente recubiertas de pinar y barranquillos cortos, tributarios al principal. Destaca a su vez la gran cabecera del Barranco de Mogán, el único punto con importante desnivel de la banda suroccidental de la montaña.

La cresteria de La Alsándara la constituyen tres formaciones en cadena que superan los 1500 metros de altura y siguen un triángulo virtual dentro de la divisoria de aguas que forma el Macizo de Pajonales-Ojeda-Inagua en si; dichas formaciones son la Montaña de Carniceria (El Solapón) al (SO), la propia Alsándara al (O) y su vecina más suroccidental, Yescas. Hacia poniente, queda en una cota ligeramente inferior, la Montaña de Las Monjas, la última formación que supera los 1400 metros de altitud antes de que el macizo descienda a los 900 metros del Viso y confluya en el Valle de La Aldea. Entre El Viso y Las Monjas se abre el Barranco de Las Casillas - Pino Gordo.

Los caminos que se dirigen hacia esta zona son variados, pero en su gran mayoria permanecen ocultos debido al poco tránsito de senderistas que circulan por estos parajes; el hecho de que esta pequeña cresteria esté dentro del mismo corazón de la Reserva Natural Integral de La Inagua, puede resultar un handicap debido a que existen puntos de la reserva que están excluidos del conjunto de senderos que pueden ser transitados por orden de Medio Ambiente. Dichas zonas excluidas, coincide con los hábitats de los pinzones azules y sus criaderos. Al ser un ave en peligro de extinción, se han tomado medidas contundentes respecto a la circulación de personas en determinados enclaves de La Inagua.

Sin embargo, las cumbres de La Alsándara ofrecen un sendero único que sube a su cima y que respeta totalmente las áreas de nidificación de estos bellos ejemplares.

Existen hasta tres variantes que enlazan con la senda principal que sube a la cumbre de La Alsándara, el techo del macizo; por la vertiente (SO) a través de la pista forestal que viene de la Presa Cuevas de Las Niñas por la Cruz de San Antonio. Es el acceso más simple aunque cansino; el tránsito por la pista resulta monótono y el paisaje no varia apenas en su recorrido, predominando las escorrentias que desaguan hacia el Barranco de Mogán y el pinar. No por esto deja de ser un lugar muy hermoso, sobre todo después de las lluvias.

Otra de las variantes viene de la Cruz de La Huesita, al (N) de la presa y que pasa por Ñameritas, en dirección a la Casa Forestal de Pajonales, pasando previamente por la conocida Degollada de Barbuzano. También por pista de tierra y cuyas panorámicas se abren preferentemente hacia la zona de Pajonales, el morro y los barranquillos tributarios al del Juncal-Siberio.
Este desvio en cambio, ofrece en su llegada a La Alsándara importantes vistas parciales hacia el Cañón de Taiguy, ya que habrá que descender desde la Casa y Cuevas de Pajonales hacia el inmediato Morro de La Negra, bordearlo por su base (S-SO) mediante una vereda que se difumina en muchos puntos y donde se alcanza a visualizar la pista que viene de Cruz de San Antonio, a nivel inferior.
Tras rodear el morro, se enfila hacia el (O) hasta alcanzar el sederillo que llega a La Alsándara, de fácil identificación, pues es el único que sube a su cima.
La tercera variante, la más complicada y salvaje, es la que nos interesa en esta ocasión; parte de la misma Casa Forestal de Pajonales en dirección (O) hasta llegar al Roque Mulato, donde se desciende ligeramente hacia el Barranco del Cofre, lo cruza, se enlaza con su vecino Lina y se asciende desde aquí hacia La Alsándara.
Esta última ruta es la menos frecuentada y más emocionante, quizás por el hecho de que aumenta significativamente el horario del itinerario y que pasa a su vez por la vertiente occidental del macizo, la más escarpada y agreste.

Básicamente consiste en el descenso lateral (vertiente oriental) del Cañón de Taiguy, a cota alta por los Llanos de Juan Martín y la Montaña del Cofre hasta llegar al roque, sortear el Barranco del Cofre y el ascenso por el de Lina hasta culminar en la base (O) de La Alsándara, donde se procede a su subida. El regreso puede hacerse por el mismo camino, algo agotador en una misma jornada, aunque puede hacerse la vuelta por las pistas que ván hacia Las Niñas por San Antonio o mejor aún por Ñameritas. Desde aqui, se enlaza perfectamente de nuevo con la Casa Forestal de Pajonales.

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KILÓMETROS: 25 Aprox.
DURACIÓN: No menos de 7 horas
ESTADO DEL SENDERO: Muy bueno en todos los tramos. Precaución en el ascenso por Lina al cruzar al Lomo de San Mateo, pues no está bien señalizado. Muy importante tener buena orientación.
DIFICULTAD: Media
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media-Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Alta
TIPO DE RUTA: Puede hacerse en las 2 formas posibles: circular o ida y regreso por el mismo camino. En este caso será circular.
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Casa Forestal de Pajonales
TRAMOS AÉREOS: Alguno de poca importancia
MUNICIPIOS: Tejeda - Mogán

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Como se trata de un itinerario muy largo, donde cabe la emoción y el gusto por el accidentado paisaje salvaje de la vertiente occidental del Macizo de Pajonales-Ojeda-Inagua, dividiremos la ruta en dos grandes tramos.
Especial atención a como se quiere realizar el regreso, si en circular o por el mismo camino desandando nuestros pasos. En ambos casos, se pueden dejar los coches en un mismo punto, en este caso, en el Pueblo del Juncal de Tejeda, ya que durante el regreso, conectaremos con la pista de Ñameritas que enlaza directamente con la Casa Forestal de Pajonales, el inicio de la ruta.

MUY IMPORTANTE: Durante todo el tránsito de la caminata, nos encontraremos dentro de la Reserva Natural Integral de La Inagua, por lo que el respeto a la flora, fauna, asi como al paisaje, debe ser absoluto. Recuerden que los intrusos en tal caso somos nosotros y es el hábitat de aves en peligro de extinción, por lo que mucha precaución con el tema de los residuos y sobre todo con el fuego.

TRAMO 1: Juncal de Tejeda - Casa Forestal de Pajonales - Barranquillo del Sao - Mesetas o Llanos de Juan Martín - Roque Mulato - Barranco del Cofre

Este tramo, todo en ligero descenso por el margen izquierdo del Cañón de Taiguy a cota alta, quedó descrita en la Circular del Roque Mulato a Taiguy publicada en el blog hace 8 meses. Por tanto, recopilamos parte de esa descripción hasta el roque, que es donde comienza la variante de esta caminata.

Delante de la iglesia del Juncal de Tejeda (pago al que se llega por la carretera que conduce al Bentayga desde Ayacata), baja una pista hacia el (O), cruza el cauce del Barranco del Juncal y sube por el pinar, donde tras varias curvas, llega a la Casa Forestal de Pajonales.

La pista continúa al sur, por Cruz de la Huesita y llega a la Presa Cuevas de Las Niñas o baja al embalse por Las Ñameritas.

Sin embargo, el tramo que nos interesa está justo frente a la casa, al (O) donde aparece una cadena que corta el paso a los coches junto a un letrero de "Prohibido el paso". Es una finca en parte privada, que a pié si puede ser transitada y que se dirige al Barranco del Sao, un pequeño y escarpado tributario del Barranco del Juncal.

La bajada en contínuos zig-zags nos lleva a la entrada de la vivienda, cerca de una pequeña presa. El camino pasa junto a las casas, por uno de los laterales del barranquillo y baja, dejando a nuestro lado varias cuevas para el ganado y numerosas gambuesas. Esquivando una gran cantidad de vegetación (sobre todo tras el paso de las lluvias), se llega al cauce rocoso, donde lo cruza e inicia el ascenso por la banda opuesta. Desde aqui hay una vista muy bonita del Morro de Pajonales, que nos acompañará en toda la primera travesia hasta El Mulato.

Hay que tener la precaución de seguir el sendero y no salirse de el, cruzando el cauce y evitando ir barranco abajo sin cruzarlo, pues éste finaliza en un gigantesco caidero vertical, de más de 50 metros de alto y que cae hacia el Barranco del Juncal. De todas formas, puede llegarse al caidero para contemplar las fantásticas y aéreas vistas y luego retroceder al punto donde ha de cruzarse hacia la otra ladera del barranquillo.

Este tramo de inicio presenta la particularidad de que pasa al lado de las casas de la finca y al dueño puede no gustarle la presencia de senderistas en el interior de su cortijo. No es la primera vez que manifiesta quejas al respecto; si esto ocurriera, habria que tomar una variante que bordea la presa anteriormente citada por su cola, hasta subir a un pequeño morrete, en los lindes externos de la finca. Esta alternativa, aunque resulte obligatoria hacerla en tal caso, no es muy frecuentada, por lo que la senda se difumina parcialmente en varios tramos.

Tras cruzar el Barranco del Sao, aparecen diversos caideros, algunos de gran altura y multitud de formas y roques con apariencia de rostros, tanto en las confluencias de los tributarios como en sus laderas. La orografia puede recordar a las peliculas tipicas del oeste americano.

Siguiendo un caminito empedrado en herradura y pasando al lado de varios y espectaculares saltos de agua (en épocas lluviosas cae agua en todas las direcciones del barranquillo) llegamos a una zona de garrapateo muy fácil, a través de tosca, para sortear un declive que sostiene Las Mesillas o Llanos de Juan Martín, unas llanuras resplandecientes que tras el paso de la lluvia deja un paisaje excepcional parecido a las campiñas del norte de Inglaterra o a los prados alpinos.
Sin embargo y en contraposición, en período estival, toda esta zona presume de ser una de las más calurosas y áridas del centro-oeste de la isla.

Si se ha tomado la opción de venir por la variante de bordeo de la presa, tras salir de un pequeño pinar con muchos carteles de "coto de caza", también ha de llevar hasta las llanuras.

Verdes pastizales en invierno, por donde discurren varios arroyos y el ganado suelto, todo esto encabezado por las enormes siluetas del Morro de La Negra, la Montaña de La Carniceria, La Alsándara y Yescas, coronados por los pinos de La Inagua. Sin duda una imagen muy bucólica.

Los prados se encuentran en lo alto de un gran acantilado interior, cuyos paredones forman una de las laderas del Barranco del Juncal.

Tras pasar los llanos, dirección (O), cruzaremos una finca cerrada con valla metálica hasta pasar al otro lado y llegar a la Montaña del Cofre; en la vertiente noroccidental de esta elevación, hacia el abismo del Juncal, existe un arco natural por donde puede verse el Nublo en la lejania, dentro del ojo de la estructura pétrea. Asimismo, pueden verse varias formaciones cavernosas con apariencia de gigantescos panales de abeja. Desde la montaña se divisa a cierta distancia el inmediato Roque Mulato, elevado sobre su plataforma rocosa. Frente queda la zona (S-SO) de la Mesa del Junquillo, el cilíndrico Roque Palmés al (NO) y de fondo Altavista. El roque tiene la forma de los tres dedos centrales de la mano en alza, o de tres castores levantados en fila sobre sus patas traseras y el acceso a su cima es muy complicado (mediante trepadas y escalada), quedando el sendero de tránsito habitual unos metros por detrás (banda del Cofre).

Un laderón de tierra y vegetación lo separa del lecho del Juncal, unos 300 metros por debajo.

A un lado aparece el escalonado Barranco del Cofre, que nace en la zona occidental de Las Mesillas y famoso por sus caideros donde se practica rápel y cuyas pocetas y cascadas son muy particulares y deseables en verano para un buen baño. Desemboca en el Barranco de Siberio, describiendo una prolongada "S", en un estrechamiento muy llamativo del cauce conocido como La Garganta del Cofre.

Algunos de sus pilancones tienen varios metros de profundidad y semejan a piscinas naturales. Sobre el, la cresta que lo separa de Lina y los tributarios que vienen de La Inagua.

Una vez se llega a la base del Mulato y haber obviado la bajada que aparece unos 50 metros antes hacia el (NO), que desciende al Caserio de Taiguy, se bordea el roque por su parte posterior, por la banda del Cofre, donde reaparece un senderillo que paralelo al barranco va descendiendo ligeramente y pegado a la pequeña cresteria que baja del Mulato en dirección (O).
Dejando a un lado las pocetas del barranco, este va perdiendo sus caideros en este tramo para ensancharse en su cauce cubierto de cantos rodados.

Llegamos asi a un lomo donde se encuentran los restos de la Casa de Juan Mateo, referencia de por donde hemos de bajar al lecho del Cofre (SO); mediante destrepes fáciles por unas terrazas abandonadas, se puede ver perfectamente en la ladera opuesta el camino que sube a su vecino Lina, que queda tapado tras la loma divisoria que separa ambos barrancos. Si no se toma este desvio, el único que enlaza con Lina y seguimos barranco abajo, llegaremos a la Garganta del Cofre y al descenso hacia el Barranco de Siberio, que baja por la banda opuesta.
En las alturas, al (N) sobresale la punta cubierta de pinar de La Alsándara, nuestro destino.

La característica de los barrancos occidentales de La Inagua es que desembocan uno en el otro (Lomo San Mateo en Lina, Lina en el Cofre y éste en Siberio).

Cruzamos el cauce del Barranco del Cofre y tomamos la vereda evidente que sube hacia el lomo divisorio que lo separa de Lina. Una vez se llega a el, se procede al descenso de una angosta cañada, por un camino zigzagüeante a través de viejos y enormes escobones y dejando atrás las vistas del Cofre.
La cañada se baja en su totalidad, hasta llegar al cauce frondoso de Lina, donde finaliza el primer tramo.

Duración estimada de este tramo, unas 3 horas aprox.

TRAMO 2: Lina - Barranco del Lomo de San Mateo - Degollada del Agujero - pista - La Alsándara - La Carnicería - Morro de La Negra - pista - Casa Forestal de Pajonales

El ascenso por Lina ha de ser muy precavido; el barranco es famoso tanto por su humedad como por los numerosos caideros empotrados en su cauce, algunos dificiles de sortear.
Para evitar este handicap, ascenderemos el barranco por uno de sus márgenes, el izquierdo, subiendo por varias terrazas abandonadas, una particularidad de Lina.

El barranco está cerrado a ambos lados por grandes riscos que obstaculizan toda visión. La gran humedad hace crecer ejemplares de escobones inmensos.

Atención a cierto punto donde hemos de abandonar Lina, que sigue su curso hacia arriba en un lugar donde los caideros son muy altos (a nuestra izquierda). Es justo en este punto donde se le une el Lomo de San Mateo, por cuyo cauce seguiremos ascendiendo (por la derecha) a partir de entonces, dejando Lina por la banda opuesta (NO) dividido por una cresta alta y rocosa. El acceso por Lina hasta su cabecera resulta muy complicado; a medida que se asciende, los caideros cobran verticalidades y alturas que dificultan mucho el tránsito a pié. Si se sigue en ascenso por el cauce de Lina, sorteando el fuerte desnivel de su escalonado lecho, se llega a un lugar muy poco visitado, el Vivero de Lina, donde permanecen en pié varias chozas utilizadas antaño por pastores como refugio (las cabañas de Lina). Este enclave no tiene salida, encontrándose en el centro de un risco cerrado, por lo que para regresar hay que desandar los pasos. Aún asi, el paraje es increiblemente silencioso y hermoso, donde se pueden ver ejemplares de pinzón azul, guirres y aguiluchos.

La subida por el Barranco del Lomo de San Mateo, en principio suave, va ascendiendo el cauce, dejando a un lado (NO) la formación rocosa del Morro Castrado (divisoria de Lina), un picacho cubierto de cuevas y al (SO) la magnífica silueta de la falta noroccidental de la Montaña de Las Monjas.
A medida que nos aproximamos a la cabecera semi-vertical del barranco, la inclinación de la subida se hace más pronunciada, hasta llegar a un pequeño puente de piedra y donde arranca la serpenteante subida hacia la Degollada del Agujero.
NO cruzar el puente, pues enlaza con el andén derruido que viene de Las Monjas y Hoya de Los Poleos y bordea esta montaña.

Quizás sea esta la parte del itinerario más cansino; durante 40 minutos, se ha de zigzagüear por la inclinada ladera de cabecera del Lomo de San Mateo, cobrando altura rápidamente. En el inicio los zig-zags son cortos, pero a medida que se sube, se hacen más largos y extenuantes; una verdadera prueba de fuego a la resistencia física del caminante.

Al cobrar altura, se vislumbra hacia el (NO) la Mesa del Junquillo y los riscos que encierran al barranco se abren para dar paso a la visión del refulgente Roque Astrado (O).

Haciendo contínuos altos de descanso, pues la subida puede fatigar, se llega a la zona más alta de la cabecera del barranco, la Degollada del Agujero, en plena pista forestal que viene de Las Niñas y se dirige a la Montaña de Los Hornos, Andén de Tasarte y El Viso.
Hay que tomar la dirección (E) para llegar a la base de Alsándara, dejando al (SO) la visión de Montaña de Las Yescas.

Durante 30 min. aprox. el camino por pista es inevitable, al ser el único trayecto que enlaza con la montaña. Durante la caminata, podemos ver al (SO) la elevación de Montaña de Las Yescas, cuya subida se puede enlazar también desde la Degollada del Agujero, pero al (SO) en vez de al (E) como La Alsándara y pasando cerca de la estribación (N) del Lomo del Visadero, donde se levanta otra de las espectaculares montañas de La Inagua, Ojeda.

Tras andar ese tiempo estimado, se llega a la cabecera del Barranco de Lina, muy escarpada, en lo alto de una pequeña degollada llamada La Vista de Lina o Degollada de Lina y que bordea al (N) un espolón rocoso en curva donde existe una pequeña cruz en recuerdo de un fallecido, antes de llegar a la base occidental de La Alsándara, cuyo único sendero sube sinuoso por su ladera. Después de las lluvias, el olor a menta es muy intenso y se pueden ver ejemplares de sándaras en las zonas rocosas de la montaña.

El ascenso no tiene desvios y en 20-30 min. se llega a la cima de La Alsándara, donde existe un pequeño observador de detección de incendios. En este punto, nos encontramos en la altitud máxima de todo el municipio de Mogán.

Las vistas hacia todas direcciones son sublimes; (NO) Cañón de Taiguy, Roque Mulato, Palmés, Mesa del Junquillo y de fondo Altavista, al (N) la cresteria que viene de Pajonales, con la vecina Carniceria y Morro de La Negra. De fondo, el Morro de Pajonales custodia en las alturas, los barrancos que bajan desde el Juncal de Tejeda. A los piés se abren las extensas esplanadas de Juan Martín, que en épocas lluviosas ofrecen una estampa muy bucólica y hermosa. Al (SO) queda Yescas envuelta en el inmenso pinar de la reserva que se extiende hacia el Embalse del Mulato y cabecera del Barranco de Mogán. Al (O) la Montaña de Las Monjas y la lejana cumbre de la Montaña de La Inagua, el punto más alto del municipio de San Nicolás.
Las panorámicas son impresionantes, ayudadas en gran parte por el hecho de que La Alsándara es el pico más alto de todo el macizo y por tanto, pocos enclaves escapan a su perspectiva.

Para el decenso y continuar rumbo al Solapón de La Carniceria, su montaña vecina dentro de la pequeña cresteria, ha de tomarse la ladera (NO-N) como referencia, pero el sendero está trazado parcialmente; en muchos puntos se difumina y en otros aparecen pequeñas sendas que realmente son productos de la erosión y no conducen a ninguna parte.
Como referencia, hay que ir sorteando el suave desnivel, destrepando suavemente en algunos puntos hasta aproximarnos hasta el lomo que separa ambas montañas y llegar asi a la falda noroccidental de Carnicería. También puede subirse a su cumbre, por camino irregular y en bastante desuso, pero hay que tener en cuenta el horario del recorrido que aumentaria aún más.
Desde Carnicería, al (SO) existe una variante algo compleja que consiste en atravesar el Lomo de Barbuzano hasta la Cruz de San Antonio, cerca de Cuevas de Las Niñas y a cota superior a la pista forestal que arranca desde aqui hacia el (O) recorriendo toda la reserva.
Sin embargo es una variante poco empleada que implica el conocimiento de la zona. Hay zonas de gran desnivel y acumulación excesiva de pinocha en cabecera de escorrentias.

Tras bordear la cara (NO) de La Carnicería, llegamos a una pequeña degollada cerca de la base del Morro de La Negra, el gemelo del de Pajonales, donde habrá que cambiar de vertiente, pues la falda (NO) del morro es muy escarpada y ofrece mucha resistencia a su tránsito.

Desde la degollada iniciamos rumbo (S), bordeando la cara meridional del Morro de La Negra pasando cerca de una cresta que se irradia al (S) y que separa dos barranquillos.
El camino no tiene pérdida y pasando cerca de la pista que viene de Ñameritas, finalizamos la espectacular circular en la Cruz de La Huesita a través de un camino empedrado, muy cerca del pié del Morro de Pajonales.

Desde aqui tomamos la pista al (NO), pasamos ante la Casa Forestal de Pajonales (vistas muy bonitas de la pequeña cresteria que hemos atravesado) y descendemos hasta el Juncal de Tejeda nuevamente.

Sin duda, una bonita circular dentro de la cresteria de Pajonales-Ojeda-Inagua donde se disfrutará de vistas poco observables desde otro punto colindante.

Desde la cima del Morro de Pajonales, se abarca por completo la visión de todo el circuito y la gran extensión de la Reserva Natural Integral de La Inagua en ambas vertientes, las "acañonadas" del (O) y las suaves laderas cubiertas de pinar del (E). En el centro, se elevan en cadena las montañas que hemos visitado, destacando entre ellas la aromática Alsándara.
Otra circular que pone a prueba la resistencia del caminante; los paisajes hacen que valga la pena el esfuerzo.

La ruta es famosa en la travesia (este-oeste) o viceversa.


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12 comentarios:

juan dijo...

Hola Tania me ha gustado muchísimo que publiquen esta ruta, y quería saber si hay alguna posibilidad de verla sobre mapa , me refiero a ver la ruta marcada por ejemplo en Google maps, o si existe en archivo GPS pues al ser tan larga seguro me pierdo, gracias y un saludo juan Mateos

Tania dijo...

Hola Juan.
No eres el único que se ha interesado en la demarcación de la ruta sobre mapa; desafortunadamente yo solo describo el itinerario, ya que desconozco como se plasma en un mapa (quizás sea fácil pero nunca me he puesto). Si alguien está interesado en realizar esto seria fantástico, ya que muchos quieren incluir muchas rutas descritas en el blog en el GPS. Siento no poder ayudarte en este caso..

Eso si, si conoces la zona y sabes orientarte, que es lo principal, no creo que tengas problemas para hacerla, ya que en toda la circular, exceptuando muy pocos tramos, el sendero es evidente.

Cualquier cosa por aqui estamos. Un saludo!

Víctor dijo...

Hola,

Buscando info sobre la zona he tropezado con tu Blog. Gracias por publicar esa ruta. Hace años, desde que compre Rutas de Montaña de Javier Martínez, me sedujo el Roque del Mulato, Sandara, ... y me habia propuesto patear sus caminos. Ya tengo fecha , el próximo viernes 22.

Saludos,

Víctor Martín

Tania dijo...

De nada Victor, gracias a ti por el interés.
Haces la ruta en abierto por curiosidad?, te lo digo porque habia gente interesada en hacer la circular y andaban buscando más personas para formar grupo en facebook.

Víctor dijo...

En principio voy con un amigo, que no creo que le importe ampliar el grupo. Nuestra idea es salir de Las Palmas temprano, 6:00 am. Pateamos a ritmo ligero, solemos participar en carreras de montaña.

Mi email es vmmartinf@gmail.com.

Saludos,

Víctor Martín

Tania dijo...

Si gustas entonces puedo publicar tu salida en nuestro perfil de facebook y la gente que estaba interesada que se ponga en contacto contigo a través de allí o por donde quieras. Tienes perfil en fc?

Víctor dijo...

Hola,

sin problema. No tengo perfil en la red por eso deje mi dirección email.

Saludos,

Víctor Martín

Víctor dijo...

Hola Tania,

si me permites, te comento brevemente la aventura. El viernes intentamos recorrer esta magnífica ruta y .... no lo conseguimos. El arranque del sendero frente a la C. F. de Pajonales está cambiado; han vallado el acceso y han colocado mojones blancos marcando un camino que se aleja de la pista y de la finca privada en dirección a la cabecera del Bco. de Sao. Tomando este camino, al llegar la cauce del bco. hay que ascender en dirección norte un pequeño lomo para retomar el sendero original.

Nos perdimos en Lina, quizás porque interpretamos mal el mapa de Javier Martínez. Recorrimos el bco. aguas abajo hasta darnos cuenta del error, pero al regresar pasamos sin querer a otro barranco, (ya en casa, sé que pasamos al Bco. del Cofre). En este punto nos preocupamos; no sabíamos dónde estábamos y, sobre todo, no sabíamos cómo salir del laberinto pues no habíamos advertido un cruce de barrancos. Por suerte, en el margen derecho del Bco. del Cofre (a la izquierda subiendo) encontramos un camino, muy bien conservado, que, sin saber a dónde llevaba, tomamos con la idea de que en lo alto podríamos orientarnos. El camino, muy cómodo y bonito, lleva de nuevo a las Casas de Juan Mateo, con lo que me pareció una variante interesante para llegar desde allí al Bco. de Lina, siempre y cuando se encuentre el cruce de barrancos (apróx. a 300m del final del camino, según Google Earth).

Ya no disponíamos de tiempo para volver a Lina, así que desandamos el camino hasta el Juncal. En total 23km, en poco más de 9h, que nos dejaron tan cansados como contentos, aunque con una pequeña decepción por no haber llegado a Sándara. Nos quedamos con ganas de volver a intentarlo, como el alpinista que no hace cumbre a la primera; quizás cuando corran los barrancos.

Saludos,

Víctor

Tania dijo...

Hola Víctor.

El acceso vallado del que hablas no es del todo legal; el propietario de la finca que se encuentra en las lindes del barranco ha tomado posesión de partes públicas de la zona desde hace tiempo y parece ser no se han tomado medidas.

El curso aguas abajo de Lina no tiene salida practicable, ya que desemboca en la parte baja de la Garganta del Cofre en mitad de dos escarpes muy altos.
Paradójicamente el camino por aqui es fácil si se identifica bien cada barranco; seguro que la próxima vez que vayas das con el punto exacto donde se une cada barranco al siguiente.

Lo que no entiendo es como llegaste a Lina.. por el Cofre? o por la Dda. del Agujero?, porque dices que se perdieron y acabaron en el Cofre...

Víctor dijo...

Hola Tania,

gracias por tus comentarios. Planeando la ruta imaginábamos que la clave estaba en identificar cada barranco, como así fue. Medio en broma, medio en serio, durante la caminata echamos en falta cartees con el nombre de los barrancos.

El camino que hicimos fue el que indicas en tu ruta. Llegamos a Lina desde las Casas de Juan Mateo, tras bajar hasta el cauce del Cofre, y seguir la vereda visible que, primero, asciende el lomo que separa el Barranco del Cofre del Barranco de Lina, y luego lo baja por un "camino zigzagüeante a través de viejos y enormes escobones". Llegados a ese punto, no supimos diferenciar el Bco. de Lina del Bco. del Lomo de San Mateo, y en lugar de caminar aguas arriba por el principal (Lomo de San Mateo, según el libro de Javier Martínez), fuimos aguas abajo por el de Lina, pasando al Bco. del Cofre en la confluencia de estos dos, sin saberlo. Volviendo sobre nuestros pasos tras convencernos de que la dirección no era correcta, pasamos por alto la confluencia de los dos barrancos y, en lugar de retomar Lina, seguimos por el Cofre, hasta que nos dimos cuenta de que no era el mismo barranco que por el que habíamos bajado. Gracias que pronto en ese punto divisamos un camino, en muy buen estado, que nos sacó del barranco llevándonos a las Casas de Juan Mateo.

Un saludo,

Víctor

Tania dijo...

Pues iban bien hasta bajar la cañada que separa El Cofre y Lina. ¿Por qué les dió por bajar en vez de subir?..
Subiendo no hay pérdida, pues el terreno se va casi marcando solo hasta llegar a la confluencia del Lomo San Mateo con Lina; a la derecha hay caideros, por tanto no se puede pasar, por la izquierda unos bancales, es el camino. Hubieran subido y llegado a la Dda. del Agujero y de ahí ya prácticamente enlazar con La Alsándara.
Los croquis de Javier Martinez están bien pero si te sabes orientar y conoces más o menos la zona. No es lo mismo un croquis que un mapa y si no conoces la zona te sonará a chino.. Suerte la próxima vez!

Víctor dijo...

Tienes razón, el croquis y la descripcion de la ruta de Javier nos genero dudas. Siempre he tenido curiosidad por conocerlo, entre otras cosas porque los tiempos que marca me parecen de legionario desfilando a toda leche. De cualquier forma son experiencias de las que se aprende mucho. La próxima iremos mejor orientados.

Saludos,

Víctor