sábado, 3 de agosto de 2013

Camino de Los Orchilleros de La Aldea: variantes del Paso del Marinero, PanyAgua y Riscos de Las Gambuesillas


La orchilla es un liquen que crece en los grandes acantilados marinos de la costa occidental de Gran Canaria, particularmente en la accidentada franja litoral de La Aldea y Artenara, aunque también se aprecian colonias en el interior, en zonas altas y húmedas de los barrancos expuestos al alisio de barlovento.
Suele desarrollarse en escarpes de muy dificil acceso, alimentándose de las cálidas temperaturas del oeste y sobre todo de la brisa salina del mar.
De la diversa variedad de líquenes existentes en el rocoso paisaje de poniente, destaca uno en particular, el autóctono Rocella Canariensis, conocido desde tiempos muy remotos y principal producto de exportación desde la isla hacia la antigua Europa de los siglos XVIII y XIX. De su mezcla con amoníaco y su posterior presión y destilación, se obtiene una tintura empleada como potente colorante de tejidos que confiere a éstos un llamativo tono purpúreo y diversos matices de la gama del violeta y el morado.

De ahí, la enorme importancia que tuvo por entonces la siega de la orchilla para solventar una muy precaria economia, especialmente la de los municipios occidentales y paliar la hambruna que azotaba duramente a sus habitantes. Sin embargo, su famosa recogida, que debia respetar un determinado intervalo de tiempo para la regeneración del liquen, pasó a formar parte de la triste historia de un pueblo olvidado en los confines de Gran Canaria que se jugó la vida, literalmente, por su supervivencia.

Su recolección, de sobra decir, que fué uno de los trabajos más peligrosos y laboriosos a los que se veian sometidos los pobres campesinos aldeanos del siglo XIX y principios del XX que, desesperados por mantener una familia en un ambiente pobre y arruinado, se colgaban de los cantiles, garrapateando por los verticales riscos marinos y estrechos pasos y andenes, hasta llegar a los lugares más inaccesibles donde crece el susodicho liquen y asi tomar a la montaña unos cuantos kilos y poder prepararlos y venderlos posteriormente.

Muchos de ellos no sobrevivieron a la dureza orográfica del terreno y se despeñaron, riscos abajo, hasta perderse para siempre en el mar infinito.
La actividad de esta gente llama poderosamente la atención; sin lugar a dudas, tienen su lustre y su gran reconocimiento en la historia de este municipio.

De toda la cadena de mega-acantilados costeros que se extienden desde el imponente Risco Faneque hasta la Punta de La Aldea, zona conocida popularmente como "cola de dragón" dada su semejanza aserrada con el rabo de este mítológico animal y desde aquí hasta la pared marina del Descojonado (punto más occidental de Gran Canaria), destacan particularmente hasta tres variantes de suma importancia, que utilizaban los orchilleros para acceder a las zonas, terriblemente infranqueables, donde crece el liquen en colonias abundantes; la primera, se extiende desde los viejos Riscos del Carrizo hasta la Playa de Artenara (Punta de Las Arenas), atravesando la horizontal de los empinados paredones del Andén Verde. El punto de inicio lo marcaba una pequeña degollada aérea, situada a unos 400 metros en la vertical sobre el mar, entre dos prominentes farallones en punta, hoy conocida como Mirador del Balcón (de obligada visita que ofrece espectaculares panorámicas de la recortada costa noroccidental. Trayecto Andén Verde - San Nicolás) y cuyo vertiginoso tránsito, conocido antaño como el Paso del Marinero, fué testigo de varios y aparatosos desriscamientos mortales.


Los orchilleros que bajaban desde "El Balcón" hasta el campo arenoso de la Playa de Artenara lo hacian mediante andenes y vericuetos muy estrechos, expuestos a un abismo terrible con caidas directas al mar sobre los 400 metros de altura. Cuando el viento que subia del océano golpeaba con fuerza las enormes paredes marinas, circunstancia que favorecia el rápido crecimiento de la orchilla, los campesinos debian reptar literalmente por los veriles de menos de 50 centímetros de ancho, para evitar asi ser sacudidos por la fuerza de la brisa marina y ser lanzados riscos abajo. Muchos perdieron la vida al desriscarse por zonas del Paso del Marinero que atravesaba una escorrentia entre dos cantiles, allí donde la senda se convertia en una fina y sutil vereda pegada al repecho.

Los andenes usados estaban situados a diferentes niveles; garrapateando y destrepando posteriormente, seguian la horizontal de la red de precipicios marinos, infundados de un valor impresionante, casi sobre-humano y es que como solian decir, "cuando hay hambre el miedo al abismo se quita de golpe..".

Atravesando escorrentias verticales, fugas vertiginosas y laderas en ángulo recto, conseguian llegar hasta Las Arenas a pescar y en su regreso, de nuevo por el andén del Marinero, aprovechar para recoger orchillas crecidas en el mismo borde de los precipicios. Existen datos de que incluso los niños solian tomar el Paso del Marinero en compañia de sus padres y el corazón se les salia por la boca cuando subian de Las Arenas al Balcón, dejando a un lado el mar y que a medida que subian se iba alejando más y más bajo sus pies.

Hoy en dia puede verse vestigios de este terrible andén que costó la vida a muchos campesinos, desde el campo arenoso de la Playa de Artenara, e incluso ha sido visitado por senderistas muy osados hasta ciertos puntos; la infinita erosión ha hecho sucumbir gran parte del trazado que se ha colapsado riscos abajo. Sin embargo, aún pueden verse pequeños tramos y algunas galerias naturales que atraviesan la montaña por donde reptaban los orchilleros, sobre todo desde varios miradores situados en la actual carretera del Andén Verde (pasada la entrada a Tirma). Se puede observar también desde las Bajas del Cabo y el Paso del Herrero, a pié de acantilado, pero la marea es muy traicionera y no exenta de peligro obviamente, por lo que se aconseja ser disfrutado desde la distancia. En el actual Mirador del Balcón, se aprecia el sendero de inicio que tomaban los orchilleros en su aventura por el acantilado en dirección (NO). Con solo ver el tremendo desnivel y la altura por donde circula la senda, produce una fuerte sensación de angustia.


En la base de los Riscos del Carrizo, bajo la degollada anteriormente citada y ligeramente situado al (O), emerge unos 20 metros aprox. sobre la superficie del mar el Roque del Herrero, cuya instantánea es famosa por todos aquellos que fotografian la zona desde el actual mirador.
El suave "recodo" natural que forma el acantilado en el extremo de la "cola de dragón", allí donde finaliza en la Punta de La Aldea (zona más baja respecto al mar de todo el cantil), es una zona de aguas turquesas y profundas e importantes cruces de corrientes marinas. Debido a esto, la pesca suele ser muy abundante y cuenta con uno de los fondos oceánicos más bellos de todo el archipiélago.

Sin embargo, la carencia de plataforma litoral, hace que la base del acantilado sea tremendamente peligrosa en su limitado tránsito a pié; las fluctuaciones de la marea son considerables y las fuertes corrientes hacen que el embate de las olas sea frecuente y traicionero.
Precisamente este handicap acabó con la vida de numerosos orchilleros y pescadores que descendian a los pies del Carrizo en una segunda variante, que tomaban como punto de inicio la también aérea Degollada de Las Conchas, actualmente visitable, situada a unos 150 metros al oeste del Mirador del Balcón y a una ligera menor cota en la vertical del mar. El descenso se realizaba mediante angustiosos destrepes por un canalizo muy vertical con caida directa al mar.
La zona de pesca era conocida antaño como PanyAgua y abarcaba desde el Roque del Herrero y enclaves colindantes hasta la Punta de La Aldea, donde se localizaba un importante área de mareantes célebre por sus fortísimas corrientes y conocida como el Paso de Los Leones.

Muchos pescadores y mariscadores de La Aldea del siglo XIX fueron tragados por el mar en este punto, al obviar las potentes oscilaciones de la marea cuando andaban por las bajas recogiendo lapas o pescando y las cuales no daban tiempo alguno para volver a subir el escarpado acantilado cuando la pleamar los engullia sin piedad.

La Degollada de Las Conchas, llamada asi por la existencia de un antiguo conchal que quedó sumergido próximo a la Punta de La Aldea, puede ser visitada tomando la pista de tierra que desde el muelle de La Aldea (El Perchel), se dirige rumbo (NO) a la caleta del Puertillo. La recorre un pequeño barranquillo que desagua en la citada cala y finaliza más adelante antes de llegar a la Punta de La Aldea. Al (NO) aparece una pequeña cañada pedregosa que habrá que subir en su totalidad para llegar a la degollada y sorprendernos con sus impactantes vistas aéreas hacia la zona de PanyAgua y la fachada de cantiles marinos que desde El Carrizo se extienden más allá de la Punta de Las Arenas.
Asimismo puede observarse con gran asombro, la vertiginosa fuga por la que destrepaban los orchilleros y pescadores para bajar al pié del acantilado. La fotografia es sobrecogedora.


Las variantes citadas anteriormente, conocidas como el "Camino de Las Arenas" (por el Paso del Marinero) y el "Camino a PanyAgua" (por la Degollada de Las Conchas), ambas en la vertiente del Andén Verde, están a dia de hoy intransitables. El fortisimo desnivel, la altura y la peligrosidad hacen que estos parajes solo sean vistos desde los miradores citados o mejor aún desde una embarcación. Todos estos riscos son testigos mudos de la valerosa hazaña de esta gente, que perdieron la vida entre sus laderas y que en la mayoria de los casos, jamás fueron recuperados los cuerpos, debido al complicadisimo acceso, siendo sepultados allí mismo.

La tercera variante de los orchilleros, el conocido como "Camino de Sanabria", "Camino a Vallermoso",  "Camino del Andén Blanco" o "Camino del Lomo de Los Orchilleros", se encuentra en la otra vertiente del valle aldeano, hacia la banda de Guguy (sector noroccidental del macizo), exactamente en la cresteria que desde la Montaña de Los Cedros llega hasta lo alto del acantilado marino sobre el Roque Colorado. Allí, el corte brusco del macizo hacia el mar lo hace en forma de inmensas paredes que superan los 500 metros de altura.

Precisamente este sendero, si puede ser visitado parcialmente a dia de hoy, aunque se trata de un itinerario muy exigente no exento de peligros.
En este caso, los orchilleros subian desde el pago de Cuermeja hacia las faldas occidentales de la Montaña de Los Cedros sin llegar a ellas, tomando rumbo hacia el (O) por los veriles que se extendian bajo la Montaña de Los Picachos, cuyas inclinadas laderas eran conocidas antaño como Riscos de La Orchilla, debido a que el tránsito de orchilleros por aquellos tiempos era muy frecuente. Cruzaban el todavia transitable Lomo de Los Orchilleros hasta llegar a la aérea Degollada de Las Gambuesillas, dando un gran rodeo por un estrecho andén a la cabecera del profundo barranco del mismo nombre y que se abria ante ellos como una inmensa tragadera. Desde aqui enlazaban con la zona superior del acantilado, la Degollada del Tímpano y posteriormente tomaban los tres andenes expuestos al mar que los conducian a Vallermoso y a Sanabria. Esta parte de la ruta ofrecia una mortalidad muy alta; los pasos aéreos son terriblemente vertiginosos y estrechos y muchos tenian que pasarlos acostados, ya que de pié, la impactante vista del mar bajo sus pies, a unos 400 metros por debajo, les producia un inevitable vértigo terrorífico. Al pasar agachados boca abajo, el andén se llegó a conocer como  "de Barriga". Los andenes inferiores tenian el handicap de que habia que destrepar una gran fuga a modo de tragadera para poder acceder a ellos desde la degollada.
Los que tenian la suerte de atraversarlos en su totalidad, llegaban a los Riscos de Vallermoso y de Sanabria, donde existen importantes y abundantes colonias de Rocella Canariensis, cerca de los impresionantes paredones de los Caideros de Amurgar.
El camino de vuelta lo hacian generalmente por el interior, sorteando barranquillos profundos y de muy acusadas pendientes de las zonas bajas de Vallermoso, o utilizando la ruta "más corta", atravesando nuevamente los andenes.

El arriesgado tránsito por estos veriles, culminaron en muchas ocasiones con la desventurada caida al mar de muchos orchilleros.

En la actualidad, los accesos a estos pasos están bloqueados por la acción erosiva del risco, que ha ido colapsándose a lo largo del tiempo y desdibujando los vericuetos; sin embargo, pueden ser vistos en su total extensión desde el mar o desde El Perchel (vista al O sobre el Roque Colorado); aparecen como franjas blanquecinas en contraste con el color bermejo y negro del acantilado.

Sanabria también fué zona de pesca; sus aguas azul-verdosas, al igual que las de PanyAgua son especialmente ricas en una fauna acuática muy importante y sus fondos cavernosos son dignos de fotografia submarina.

El itinerario que se puede hacer en la actualidad puede realizarse de forma circular o bien desandando los pasos una vez llegados a la Degollada del Tímpano.
Se trata de una ruta más bien corta (poco más de 5 horas entre ida y vuelta por el mismo camino en caso de retroceder) y de dificultad muy alta, debido en parte al desuso del itinerario que ha ido desapareciendo progresivamente, aunque aún queden buenos tramos señalados por los pocos que vienen por estos accidentados parajes, sobre todo saltadores del garrote, que suelen atravesarlos más frecuentemente y con mucha más facilidad.

Existen tramos muy expuestos a un vacio considerable (cabecera de Las Gambuesillas) y zonas donde no hay sendero trazado. La verticalidad de las laderas es una característica común en este itinerario.

Se desaconseja la ruta a personas que no estén habituadas a terrenos excesivamente escarpados y con un desnivel importante y contínuo.
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KILÓMETROS: 7 - 9 Aprox.
DURACIÓN: 5 H.
ESTADO DEL SENDERO: Muy irregular (tramos colapsados y desaparecidos)
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Muy Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Desaconsejada
TIPO DE RUTA: Ida y Regreso por el mismo camino (puede hacerse también en circular por Los Picachos y Amurgar hasta la Degollada de Peñón Bermejo)
TRAMOS AÉREOS: La mayor parte. Algunos muy peligrosos.
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Cuermeja (La Aldea)
DIFICULTAD: Exigente
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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La original "Ruta de La Orchilla" que seguian estos antepasados aldeanos, recorría el sendero que se detallará a continuación hasta llegar a la cima del imponente cantil costero que vertiginoso se derrumba sobre el Atlántico, justo sobre la zona conocida los Riscos de Maria del Pino, sobre el Roque Colorado, un bonito saliente marino, a modo de minúsculo cabo, de color muy rojizo y fácil de ver, en parte y con muschisima precaución, desde lo alto del acantilado o mejor aún desde el mismo mar.

Este roque también es visible desde la pista de tierra que conduce desde la Playa de La Aldea hasta la Caleta del Puertillo, asi como la altura a la que se encontraba el camino por los repechos.

Cuermeja o "Cormeja"( Cuevas Bermejas), es uno de los múltiples y bonitos barrios aldeanos situados al pié de los riscos occidentales de Los Cedros.
Es normalmente el punto de inicio para los que realizan la ruta de Guguy por La Aldea (Ruta Larga) y también para el itinerario de la "Ruta de Los Orchilleros", en sentido opuesto; mientras que en la primera el sendero conduce al interior del macizo, la segunda enlaza directamente con los altos acantilados del litoral.

Cabe destacar un importante punto de orchilleo en el interior, en los Caideros Negros, cerca del camino hacia la Cañada de Vallermoso en el itinerario de Guguy.

La ruta se inica desde el Camino a Guguy. Sin embargo, pronto hay que salirse del sendero habitual que sigue rumbo hacia el interior, en un punto referencial donde existen dos cuevas juntas en forma de media luna. El handicap es que las cuevas no son visibles desde el camino, por lo que es preferible subir el sendero paralelamente pero por el cauce del Barranquillo de Cuermeja hasta dar con ellas. En ese mismo punto, se cruza el barranco y se accede a la ladera opuesta al Camino de Guguy, donde son visibles las estrechas sendas abiertas por cabras salvajes.

El desnivel ya es muy acusado en esta primera parte del itinerario y la sensación de aislamiento es muy palpable. El risco es muy poroso, en muchos tramos cubiertos de un liquen anaranjado (pueden incluso verse pequeñas colonias de Rocella Canariensis de color parduzco) y en lajas; suele romperse con facilidad debido al desgaste de la piedra. La cantidad de oquedades y cuevas es impresionante.

Siguiendo rumbo (O), hacia el mar, se llega a un laderón de inclinación ligeramente más suave que sus colindantes; hemos llegado al Lomo de Los Orchilleros, cuyo ascenso es bastante pronunciado. Su sendero se ha descorrido en gran parte; serpenteante en su tramo bajo, habrá que trepar, a medida que se cobra altura, un par de tramos y llegar asi a la zona alta del lomo, con vistas exclusivas e impresionantes hacia La Aldea.

El camino que recorre el Lomo de Los Orchilleros es aéreo, donde predominan las rocas sueltas y las tabaibas calcinadas por el sol de occidente. A medida que se asciende, se van abriendo las cabeceras de los barranquillos que vierten sus aguas hacia la Marciega, donde predominan espectaculares panorámicas de la Punta de La Aldea y El Perchel.
El lomo finaliza en una serie de riscos cortados en la vertical, que caen directamente de la falda (NO) de la Montaña de Los Picachos. Si se produce el tan temido y desagradable vértigo de altura, se aconseja que el itinerario se finalice aqui, ya que a partir de este punto en adelante, el desnivel es brutal y el paso por el andén de Las Gambuesillas es tremedamente vertiginoso.

A pesar de la crudeza orográfica, no deja de ser en absoluto en paraje excepcionalmente hermoso, destacando el color de los riscos, de un tono bermejo refulgente y la característica coloración de las formaciones de azulejos en cada uno de sus desgastados andenes, donde predominan los tonos amarillos, ocres y verdosos. A esto hay que sumarle las impresionantes vistas del techo occidental y parte del (NO) de la isla, en una increible cadena montañosa que se pierde en la distancia, alzándose entre todos los picos, la increible mole del Faneque. La sensación de inmensidad es indescriptible.

Viene ahora el arriesgado tránsito de bordeo a la cabecera del profundo Barranco de Las Gambuesillas, a través del andén inferior de la montaña (existen otros andenes superiores, hasta la fecha inaccesibles) y por consiguiente uno de los puntos álgidos de la ruta. Con mucha precaución, se cruza la pequeña Degollada de Las Gambuesillas (entre el Lomo de Los Orchilleros y el barranco) y se andenea el empotrado sendero, en ciertos puntos muy estrecho y expuesto a la enorme tolva que forma la cabecera del barranco, unos 150 metros en caida libre por debajo del andén. Es normal sentir aprensión por este paso; no es dificil imaginarse a los campesinos de la época yendo y viniendo por el delicado vericueto cargados de orchillas al atardecer.

En ciertos puntos donde el "techo" de la senda está colapsado, hay que pasar arrastrándose; afortunadamente son contados estos tramos. En un determinao lugar, se ha formado una pequeña galeria natural que no presenta problemas para ser atravesada.
En el fondo del barranco, se aprecian diversas gambuesas abandonadas donde se refugiaba al ganado en tiempos de antaño.

La sensación de transitar este andén confiere una mezcla de angustia, euforia y satisfacción personal, combinado todo con una fuerte necesidad de supervivencia..


A medida que nos aproximamos al acantilado costero, el andén vá desapareciendo ante una nueva ladera  carente de senda alguna; hemos llegado a la aérea Degollada del Tímpano, la cima del cantil.
Precacución por el fuerte ángulo de inclinación de la loma que coincide a su vez con una de las aristas de la montaña.

La perspectiva es maravillosa desde aqui de toda la franja costera y cresteria del macizo que linda con La Aldea, al (NO) y con Los Caideros de Amurgar al (SO). Entre ellos quedan los Riscos de Vallermoso, el destino de los desafortunados orchilleros.

Desde la Degollada del Tímpano cae una espectacular barranquera empinada hacia el mar a modo de fuga, la cual, hasta llegar a un cierto punto donde el macizo se corta en vertical, hace que desemboque en el aire; éste era el acceso utilizado por los orchilleros para llegar a los andenes, situados al (SO) de la degollada y a diferentes niveles de altitud.

El más próximo a la degollada, cuya "entrada" está a dia de hoy obstruida por desplomes del risco, se denomina Andén Blanco, debido al material blanquecino del que está compuesto el terreno. Es MUY PELIGROSO acercarse al borde del precipicio marino a verlo, ya que se ha de exponer mucho al abismo, en cuyo fondo aparece una pequeña porción del Roque Colorado, tapado por la sinuosa fuga que cae desde lo alto del acantilado.
A mitad de andén, allí donde los orchilleros reptaban boca abajo, el vericueto era denominado por muchos como el "andén de barriga".

Los andenes inferiores, se encuentran a unos 150 - 180 metros de altura sobre el mar aproximadamente. Posiblemente su trazado haya desaparecido también por la constante erosión. Su acceso es imposible en la actualidad, solo pudiendose observar desde el muelle del Perchel o desde el mar.

Hasta aqui llega la "Ruta de La Ochilla" actual. Desde El Tímpano, muchos saltadores bajan a La Marciega por Las Gambuesillas en un espectáculo gratificante a la vista. Solo ellos poseen la cualidad de destrepar por riscos y cortados que cualquier otro senderista no podria transitar.

Aunque el camino por los andenes por donde circulaban los orchilleros hacia la vertiente de Vallermoso ya no existe y aunque existiera no creo que hubiera alguien que intentara atravesarlos, se puede enlazar con la senda (en mal estado) que viene desde la cima de Los Picachos, conecta con Amurgar y llega a la Degollada de Peñón Bermejo en una bonita y emocionante circular famosa por los saltadores del garrote.

La vuelta del itinerario descrito se realiza por el mismo lugar y en menos de 2 horas de duración aproximada se llega nuevamente a Cuermeja.

VARIANTE

La ruta alternativa es: Cuermeja - Barranquillo y Cañada de Vallermoso - Degollada de Peñón Bermejo - Amurgar - Degollada de Vallermoso - Los Picachos - Degollada del Tímpano (alto del acantilado sobre el Roque Colorado).

Es un itinerario más largo que el que usaban antaño los orchilleros, pero mucho más pateado y se aconseja realizarlo tempranito para que no dé la noche en el regreso.

La dificultad es Muy Alta a Exigente y con tramos vertiginosos.
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KILÓMETROS: 8 - 10 Aprox.
DURACIÓN: 7 - 9 H.
ESTADO DEL SENDERO: Hasta la Degollada de Peñón Bermejo bueno. De aqui a Los Picachos muy irregular.
RESISTENCIA PARA INICIADOS:  Alta - Muy Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Desaconsejada
TIPO DE RUTA: Ida y Regreso por el mismo camino. Posibilidad de circular si se toma el Andén de Las Gambuesillas
TRAMOS AÉREOS: Si y muy complicados
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Cuermeja (La Aldea)
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Amurgar, con sus casi 800 metros de altura, constituye una de las montañas de Guguy más próxima a la costa, junto con la de Los Picachos.

Al igual que Montaña de Los Hogarzos y Los Cedros, tiene la cima aplanada, aunque con una ligera inclinación en su meseta cimera más acusada que las 2 anteriores.

La subida en si no entraña tanta dificultad como las rutas a Los Hogarzos o Los Cedros (hay un par de pasos donde hay que trepar y el estan mal marcados), aunque hay que tener mucha precaución en este tipo de trayectos, ya que el terreno es sumamente resbaladizo y desnivelado y existe, casi siempre, fuertes rachas de viento por la zona.

Los Picachos tiene la cima en punta y no existe ningún camino definido que conduzca a su aguda cumbre. Si se quisiera llegar (hay gente que lo ha hecho) se debe tener mucha práctica en tramos que requieren escalada con anclajes.

Para bordearla si hay rastros de una senda que utilizan los miembros del salto del garrote.

En Cuermeja parte el camino de los que van a Guguy desde La Aldea. Se sigue el sendero bien trazado hasta llegar al camino de herradura que sube por el Barranco de Cuermeja y Vallermoso, pasa por la base de una de las laderas de Los Cedros y llega en casi 1:30 horas a la angosta Cañada deVallermoso, donde en unos 10 - 12 minutos se sube y se toma el camino - andén de la derecha, que enfila directamente a la bonita Degollada de Peñón Bermejo, donde casualmente se podrá ver en sus riscos, algunas colonias de orchilla (el itinerario queda descrito con mayor detalle en la Ruta Larga de Guguy).

Desde aqui, mirando al (O) se vé una imponente cresta que baja desde la cumbre de Montaña de Los Cedros hasta desembocar en los altos acantilados de la costa. Hay que tomar un camino no muy visible y estrechito, que parte desde la Degollada de Peñón Bermejo en dirección (O) y que recorre la cresta casi por su cima, lateralmente a una de las laderas del Barranco de Peñón Bermejo, que queda a unos 400 metros por debajo de nuestros pies. El camino que sigue al (SO), conduce a la Degollada de Guguy Chico.

El sendero es bastante aéreo y puede dar vértigo de altura, las caidas a ambos lados son de fuerte pendiente, por lo que mucha precaución en este tramo. Aún asi, con la debida precaución, comenzamos este vertiginoso trayecto a través de material volcánico solidificado que dá apariencia de agujeros cavernosos al camino cubiertos de los característicos líquenes anaranjados.

Llega a ser bastante imponente, pero a la vez muy bonito, pues hay varios puntos en los que se puede ver el Barranco de Peñón Bermejo en toda su longitud. La sesanción de aislamiento aumenta al encontrase rodeado de riscos en todas direcciones; riscos hermosos con tonalidades parecidas al campo de volcanes de Timanfaya.

La parte final de la cresta discurre entre grandes socavones y cuevas que hay que ir sorteando para llegar a la falda (N) de Amurgar (semejante a una gigantesca chimenea), donde se procede a su ascenso hasta llegar a su cima en unos 50 minutos más (la cumbre es vértice geodésico, por lo que tiene su respectivo mojón blanco del cabildo).

La mayor parte del terreno en esta zona está formado de coladas con escasisima vegetación, de una belleza inalterable en cientos de años. A nuestra espalda queda Los Cedros.
Las vistas desde Amurgar son grandiosas: mirando al mar, al (NO) se vé una porción del Valle de La Aldea, los riscos de Vallermoso y Las Gambuesillas y la vecina Montaña de Los Picachos (o Los Veriles); al (SO) se ven los impresionantes y triangulares Caideros de Amurgar, que caen en grandes lajas directamente al mar desde una altura de unos 500 metros.

Desde sus cimas, parten angostas barranqueras que caen muy empinadas hacia un profundo y pequeño barranco bastante dificultoso en tránsito.
Sin duda, estos riscos, en épocas de lluvias, tienen tienen unos saltos de agua verdaderamente sensacionales. Parte del Barranco de Peñón Bermejo, las lomas que lo separan de Guguy Chico y en la distancia parte de la cima de Los Hogarzos, ponen fin a esta estupenda panorámica.

Justamente a nivel inferior, al (NO) y poco visible desde aqui, queda el Lomo de Los Orchilleros.

Se sigue ahora el sendero mal trazado por la cresta que une Amurgar a Los Picachos. Dá bastante vértigo también el recorrido por aqui, que se hace por el margen izquierdo de la loma, sorteando enormes socavones y chimeneas volcánicas de una belleza irresistible. La aserrada formación del macizo cuyos vértices se desmoranan a diferentes alturas sobre La Marciega y Playa de La Aldea son de fotografia obligada.

En 30 minutos se llega a la falda (N) de Los Picachos pasando previamente una pequeña degollada (la de Vallermoso) y se gira a la izquierda (O), hasta llegar a unos andenes muy aéreos (debajo queda el abismo hacia Los Riscos de Vallermoso) que conducen (con mucha precaución) a la cresteria que desemboca en los acantilados costeros, cerca de la Degollada del Tímpano.
La compleja y escarpadisima orografia de esta parte del macizo, asi como la presencia de cuevas y formaciones magmáticas, revela que fué de las primeras zonas que se enfrió durante la foramción de la isla.
También pueden verse peuqñeas colonias de orchillas pegadas en los riscos de cara al alisio marino.

El sonido del mar que rompe en la base de los precipicios es impresionante. Es un sonido hueco, debido a la existencia de cuevas submarinas y bufaderos, dado la naturaleza rocosa de la zona, sobre todo en la popular zona de Sanabria.

Finaliza aqui el itinerario, aunque se puede hacer la circular accediendo a la Degollada del Tímpano, por cresteria como en casi toda la ruta y enlazando con el Camino de Los Orchilleros descrito anteriormente.

Como referencia si se pretende llegar al Tímpano desde Los Picachos, es conveniente pasar un corto tramo expuesto a barranqueras verticales que desaguan directamente al mar, separadas unas de otras por cuchillos y llegar a la degollada donde aparece automáticamente la vista de la Playa de La Aldea en la distancia y la punta. A partir de aqui, tomar el Andén de Las Gambuesillas.



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Personalmente, ambas rutas descritas las he podido disfrutar dos veces en mi vida. Eso si, muy intensamente, con ciertas partes del trayecto, sobre todo la primera vez, donde el vértigo de altura y la sensación de angustia se me presentaron inevitablemente. Pude superarlo gracias a los compañeros que me enseñaron esta parte del Macizo de Guguy que muy pocos tienen el privilegio de conocer. Muchos saben de mi especial predilección por los paisajes aldeanos, pero estas rutas en particular, me han cautivado para siempre. No solo las panorámicas, que no son vistas en otros itinerarios de montaña en la isla, sino la tremeda carga histórica que tienen estos enclaves, asi como los del Andén Verde. Solo el risco es testigo de la desgracia de muchos seres humanos, que perdieron la vida al exponerse forzosamente a parajes que en la mayoria de los casos son solo para ser disfrutados desde la distancia, dado su complejo y temerario relieve.
Por todo ello y porque me fascina la historia de los orchilleros y desde mi punto de vista tienen un rotundo mérito por su laboriosa acción, quiero agradecer desde aqui a todos aquellos compañeros que tuvieron la paciencia y delicadeza de guiarme por estos parajes hermosamente inhóspitos que no olvidaré y que al principio me costó bastante exponerme a ellos, en gran medida porque no soy saltadora del garrote y no tengo la destreza elegante y osada que tienen los que si son saltadores para atravesar lugares como estos, que cuando uno ve de lejos no imagina jamás que pueden ser visitados por estos privilegiados.

Gracias a todos y a los que me han servido de guia e información, asi como fotos incluidas en el texto: Raimundo H., Raúl T., Francisco S., Maria del Carmen B., Nazaret H., Pino Esther del R., Lucas L., Asociación Montymar de La Aldea, Nicolás P., Grupo de Salto del Pastor Amurgar,  Juan M., Lorenzo Q. y Manuela T.

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5 comentarios:

Asociación MontyMar dijo...

Muy buen trabajo. Digno de los mayores elogios. Mis mayores felicitaciones a su autora.

Tania dijo...

Muchas gracias Fernando!

Anónimo dijo...

Muy bueno...se deberia poner en el pueblo, en algun panel de informacion, para los visitantes.

Pedro dijo...

Muy Bueno, me llamo Pedro y recientemente intente hacer el camino pero al subir el lomo de los orchilleros, al iniciar el barranco de las gambuesillas me parecio muy estrecho el pretil por el que empezaba el camino y dimos la vuelta, hacia mucho viento y desconocia la zona. aQUELLO ES PRECIOSO

Antonio Vera dijo...

Un post increíble, con todos los datos muy detallados tanto de la ruta como de la historia de la Orchilla.
Gracias por despertar la curiosidad por esta ruta, una parte, no tan expuesta como la que nombras, la realicé hace unas semanas y como me imaginaba no me defraudó en absoluto.
La enlazo en mi pequeño post sobre la ruta que hicimos nosotros. Espero que no les moleste, en cualquier caso la quitaría si hay algún inconveniente.
Saludos.