domingo, 22 de enero de 2012

RUTA: Punta de Las Arenas y variante a la Playa del Risco desde Job (ACTUALIZADO)


Situada bajo las farallones del Andén Verde, entre la Punta de La Aldea al (O) y la Playa del Risco al (NO), la Playa de Artenara, Punta de Las Arenas o de Góngora, es sin duda un lugar idóneo donde encontrarás un ambiente muy tranquilo, en uno de los pocos entornos salvajes y casi vírgenes que quedan en la isla, de inigualable belleza. Resulta casi extraño imaginar que el municipio cumbrero por excelencia cuenta con su única y salvaje playa.

Consta de un llamativo arenal, visible desde la carretera que une Agaete con La Aldea, a unos 500 metros por encima, que se extiende como una mancha ocre sobre una negra plataforma costera de escarpes rocosos de magma solidificado.

Las arenas están compuestas de microorganismos fosilizados, que quedaron ahí cuando el mar cubria toda la zona y semeja a un "pequeño campo de dunas", aunque en realidad no hayan dunas significativas, aunque si un ecosistema desértico.

La Playa fósil de Artenara no se ha formado, como sus contiguas, de la constante erosión marina contra la costa, sino que fué un deslizamiento del acantilado hacia el mar, provocando que una gran rampa se extendiera mar adentro. Como consecuencia de esto, el arenal aparece "colgado" y elevado sobre la plataforma base, que es de cayaos volcánicos.

La orilla, debido a tal naturaleza, presenta multitud de charcas de varios tamaños, que en marea tranquila (algo muy poco frecuente en la zona) puede uno darse un buen chapuzón, en unas aguas muy limpias y cristalinas.

No es conveniente bañarse en mar abierto al tratarse de una zona muy ventosa y donde el océano, la mayor parte del tiempo, está embravecido; se unen a estas características, la exsistencia de fuertes corrientes y cuevas sumergidas con efecto de succión en puntos cercanos al litoral.

El entorno es muy aislado y desértico, cerrado a ambos lados por los altos cantiles del Andén Verde, que a este punto bajan en grandes rampas surcadas por pequeños barranquillos de cauces arenosos, muy bonitos y curiosos; las formaciones cavernosas de arena compacta son de fotografia obligada.

Asimismo, existen dos pequeñas porciones de arena negra (éstas si realizadas por el retroceso natural erosivo de la costa) a ambos lados del arenal; al (NO) la Playa de La Virgen, cruzándo uno de los barranquillos hasta llegar a la zona de cayaos y divisar el trocito de arena negra (en marea baja).

La otra está al (O), formada por charcas, arena y un conchal, antaño sumergido y que actualmente ha quedado en la superficie. Desde esta pequeña caleta parte en ascenso el llamativo Paso de La Cuerda, un "atajo" bastante exigente que consiste en subir el acantilado mediantes trepadas y ayudado de una cuerda. Esta variante es peligrosa, ya que la cuerda lleva mucho tiempo expuesta al sol, lluvia y al viento salino que sube del mar, por lo que su resistencia ha podido quedar mermada en parte.

La ruta básica se define en un poderoso descenso a través de un andén pegado a los repechos marinos y su posterior retorno por el mismo lugar. Se destaca también una variante desconocida por muchos e interesante, que enlaza con la Playa del Risco a través de los barrancos que recorren el Andén Verde.

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KILÓMETROS: 2 Aprox. (Ida y Vuelta)
DURACIÓN: Descenso 1:20 H Aprox. y Ascenso 2 H. Aprox.
ESTADO DEL SENDERO: Tramo excelente hasta la Casa de Job. A partir de aqui, el sendero es irregular en el andén y la bajada, aunque marcado con algunos mojones. Atención al regreso de tomar como referencia los restos de los refugios de piedra, situados cerca de la base del acantilado, ya que no hay otra subida posible, exceptuando el Paso de La Cuerda, desaconsejado. Atención a no realizar la ruta en ningún caso si se presenta tiempo lluvioso o inestable. Formación de escorrentias importantes y desprendimientos muy peligrosos en la zona del andén.
DIFICULTAD: Hasta la Casa de Job ninguna. Atención especial en el andén, terreno muy resbaladizo (Alta). Resto, media-alta.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Descenso: Baja, Ascenso: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Descenso: Baja, Ascenso: Alta - Muy Alta
TIPO DE RUTA: Ida y Vuelta por el mismo camino
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Frente a la parada de guaguas de la Finca de Tirma por el Andén Verde.
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos vertiginosos.
MUNICIPIO: Artenara
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Frente a la parada de guaguas del Andén Verde, situada en el acceso de entrada a la pista de tierra que sube a Tirma, existe un "mirador" desde donde se divisa la Punta de Las Arenas en toda su extensión.

Justo a la derecha (NO), comienza un zig-zag empedrado, muy bien trazado, que desciende rápidamente el cantil.

La imagen de Faneque, el acantilado de mayor altitud de la isla, desde aqui es impresionante. La senda conduce sin pérdida y tras varios serpenteos largos, a una pequeña planicie, donde se hallan los restos de la Casa de Job, antigua edificación canaria, asentada en el llamado Lomo del Jablillo, que forma parte de una antigua degollada de tránsito de pastores, pescadores, orchilleros y mareantes hacia dos vertientes naturales; Barranco de Los Berros al (NO) y Andén Verde al (O).

Hay aqui un desvio significativo del sendero, que pasa a ser de tierra; el que va hacia el (O), se asoma al borde de una gigantesca rampa, que no es más que la que originó la Punta de Las Arenas, que aparece por debajo, a casi 400 metros. Esta zona es llamada Morro de La Campana, por la forma que tiene el risco.

Otro camino que baja hacia el (NO) es el que se dirige a los Barrancos del Andén Verde y comunica con la ruta hacia El Risco (solo para gente conocedora del lugar).
El sendero que nos interesa para ir al arenal baja al (O), descendiendo en cortos zig-zags un riscal donde se situan los bancales colgantes de la casa. Las cuevas en las alturas son dignas de fotografiar.

Llegamos asi al andén, un estrecho paso, algo resbaladizo, que bordea los repechos, muy pegados a la pared y que ondulante se dirige al (O).

El tránsito por el requiere de mucha precaución, ya que las exposiciones al vacio son constantes y el terreno de fina gravilla suelta puede resbalar; no obstante, como es el único camino posible que baja a la playa, hay que tomarlo con paciencia. Hace un año sufrió un serio colapso con graves desprendimientos tras una borrasca que descargó mucha agua por esa zona. Se formaron escorrentias con fortisimo caudal y el andén se desdibujó en un punto muy delicado, aquel que cambia de nivel en la arista del acantilado. Tras varias caminatas por la zona, el camino se ha contorneado de nuevo, aunque el peligro sigue existiendo al ser un enclave de desnivel vertical.

El andén es el tramo aéreo del itinerario y recorre el cantil, cruzando varias barranqueras fisuradas en los precipicios marinos y que caen directamente desde la carretera, a unos 80 metros por encima. Existe en uno de los tramos una pequeña cueva con multitud de formaciones cavernosas que le dan la apariencia de un gigantesco panal de abejas muy curioso.

Tras bordear una gran parte del cantil, el sendero desciende en una ligera curva y comienza su bajada por una prominente rampa, atravesada por una escorrentia central.

Hay partes del trayecto que no están muy definidos, debido a la constante erosión del terreno que, dada su verticalidad, se vá tapando gracias a los corrimientos de tierra y la presencia de vegetación baja.

Sin embargo, si esto ocurriese y no tuviéramos bien visible por donde discurre, se puede seguir junto al cauce de la escorrentia, en bajada prolongada, hasta la base más llana de la rampa, donde el camino reaparece, cruza la barranquera e inicia su definitivo descenso hacia el arenal próximo. Habrá que llegar a los refugios derruidos de piedra, para tomarlos siempre como referencia, tanto en el ascenso como en el descenso.

Una vez en ellos, la senda se dirige hacia la punta, atravesando el arenal, de gruesa arena y restos de conchas y demás moluscos fosilizados.
La vegetación del arenal puede recordar a la tipica de un desierto y la vista de toda la fachada de los negros acantilados que nos rodea, es muy sorprendente.

Desde aqui, con unos prismáticos, es visible el antiguo Paso del Marinero, hacia la banda (O); era el andén que usaban los orchilleros para bajar desde el Mirador del Balcón por el Acantilado del Carrizo hasta Las Arenas. Hoy en dia en total desuso debido a su peligrosidad.

Si nos acercamos a la orilla de la punta, observaremos que tenemos que descender a ella a través de cayaos (recuerden que la punta es una playa colgante) y que forman las charcas. Existe una pequeña vivienda con una raida bandera que ondea incesantemente.

El conchal está a la izquierda de la vivienda, cerca de la Baja del Cabo y el Paso del Herrero y la Playa de La Virgen a la derecha, debiendose de sortear un barranquillo arenoso.

Éstos invitan a ser inspeccionados en rutas posteriores.

Recuerden que el camino de vuelta se hace por el mismo lugar y no es aconsejable salir muy tarde del arenal para evitar que se haga de noche en el ascenso, aunque en verano, el sol de poniente ilumina la zona hasta las 9:30 P.M.

Muy recomendable para los que busquen una desconexión total de la civilización.


VARIANTE DESDE LA CASA DE JOB A LA PLAYA DEL RISCO POR LOS BERROS

Es una ruta complicada y poco conocida, que atraviesa uno de los sectores más "vírgenes" que puedan quedar en toda Gran Canaria.

La resistencia física del caminante es muy importante para realizar esta caminata, que básicamente consiste en franquear varios barrancos profundos, de desnivel muy considerable, que bajan desde las cumbres del Macizo de Tamadaba - Altavista y desembocan en la acantilada costa del Andén Verde.

Algunos de estos barrancos se caracterizan por su brusca verticalidaden sus laderas de cabecera, que finalizan en afiladas crestas divisorias que los van separando unos de otros; hay casos en los que solo pueden ser sorteados por su escarpada cabecera o de forma más complicada cerca de su desembocadura en la costa muy accidentada.

Varios desembocan en el aire, al finalizar su cauce entre dos cantiles de considerable altura que se precipitan al mar; a esta altura, puede verse la formación de numerosos canalizos.
Los barranquillos cercanos a Punta de Las Arenas, mantienen aún su orografia arenosa, tipica del lugar.

Éstos invitan a rutas posteriores para su inspección, ya que las formaciones de arena compacta en forma de arcos naturales y agujeros cavernosos resaltan muchisimo toda la belleza de este salvaje entorno.

La Punta de Las Arenas, que solo muestra su espectacular playa colgante, tiene aún muchos rincones por descubrir.

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KILÓMETROS: 10 Aprox.
ESTADO DEL SENDERO: No existe sendero definido, excepto algunos tramos de sendas hechas por las cabras salvajes que habitan en los acantilados del Andén Verde y zonas altas de los barranquillos que bajan de Tirma.
DURACIÓN: Relativa. De entre 6 a 9 horas (según resistencia del caminante y las zonas que escoja para sortear los barrancos). Preferible realizar en horario de verano, evitando dias de fuerte calor.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Alta - Muy Alta (En puntos concretos exigente)
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES:
Desaconsejada
TIPO DE RUTA: Comienzo en un punto y Finalización en otro diferente.
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en Casa de Job (bajada a Punta de Las Arenas o Playa de Artenara) y Finalización en el Barranco del Risco (tramo bajo cerca de la playa).
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos muy complicados
DIFICULTAD: Alta
MUNICIPIO: Artenara - Agaete
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Tomando el caminito empedrado que baja a la Punta de Las Arenas, desde la carretera que une Agaete con La Aldea de San Nicolás, a la altura de la entrada a la Finca de Tirma, se presentan varios zig-zags que descienden la escarpada loma, llegándo a la derruida Casa de Job.

El sendero que continúa hacia la Punta de Las Arenas, a través del andén que bordea los acantilados que descienden hacia el campo arenoso, se vislumbra hacia el (O) de la casa; hay que bajar el riscal previamente y llanear luego hacia la banda de poniente, por un caminito muy aéreo, paralelo a la carretera que queda a unos 50 metros por encima.

Sin embargo este camino no interesa tomarlo si se pretende hacer el recorrido hacia El Risco, aunque bien es cierto que desde la misma Playa de Artenara se puede realizar una variante, que aumenta considerablemente el horario del itinerario y su complejidad.

Hacia el (NO), desde la Casa de Job, desciende una senda pedregosa que sigue su curso aguas abajo de un barranquillo lateral que baja de Tirma; es el Barranco de Los Berros, que desemboca tras el Morro de La Campana, el saliente rocoso que se alza sobre el Lomo del Jablillo.

Siguiendo este senderito, abierto por las cabras salvajes , pastores y saltadores del garrote, iremos descendiendo una gigantesca rampa que se desliza hasta el mar, en la vertiente (NO) de la Punta de Góngora.

Habrá que franquear el barranco en numerosos puntos, siendo los más estratégicos en su zona de cabecera, pues a medida que el barranquillo desciende y se aproxima a su desembocadura, sus laderas se hacen más altas y verticales, dificultándo e incluso imposibilitándo su acceso en estas localizaciones. Es el handicap que ofrece este primer barranco, pues los restantes, serán abordados desde sus cauces más bajos, al ser sus confluencias en terrenos más o menos llano.
A medida que se desciende, las paredes occidentales del Barranco de Los Berros más próximas a la costa aumentan considerablemente su altura, hasta desmoronarse definitivamente en el océano a modo de cresta en cuchillo, de aguda linea divisoria e impresionante perspectiva, sobre todo desde el mar. La gran altura de este cuchillo dificulta la visión de la desembocadura del barranco entre canalizos y fugas por donde resoplan bufaderos de considerables dimensiones.

Cerca a su cauce medio, se retorna el barranco por su banda opuesta hasta subir al lomo divisorio que lo separa de su vecino, el Barranco de Guguy Grande, caracterizado a su vez por la presencia de enormes caideros escalonados que se pierden aguas arriba; a medida que se asciende por su pedregoso lecho (circunstancia que se puede obviar perfectamente), la escorrentia gana inclinación más que evidente, fundiéndose con los poderosos precipìcios, canalizos y pequeños desfiladeros que le sirven de cabecera. Desde cierta perspectiva, es sumamente espectacular la salida del barranco de entre una pequeña garganta erosionada y de fuerte tonalidad rojiza, que emerge de entre dos grandes paredones cubiertos de orchillas.

Los caideros por donde caen estos saltos son tan elevados, que obstaculizan la visión de Faneque, que constantemente aparecerá hacia el (NO) acompañándonos durante toda la travesia.
Como referencia, en el fondo empedrado de este barranco, aparecerá un pequeñito palmeral muy disperso, que conserva humedad. Existen a su vez diferentes oquedades naturales lo suficientemente grandes y profundas como para resguardar a un pequeño grupo. Cabe destacar también la presencia de varios túneles naturales que enlazan estas cavernas a modo de tubos volcánicos. Muy espectacular.

Hay que retroceder aguas arriba desde las palmeras hasta llegar a un punto de garrapateo moderado a través de tosca y llegar asi al filo de la cresta divisoria, desde donde se vé una bonita vista de la desembocadura aérea de este barranquillo cerca del Farallón de Góngora, una elevación del terreno, fruto del retroceso erosivo de la recortada costa y que sobresale como punto más alto de toda esta vertiente. Las tonalidades cromáticas, de un color bermejo muy intenso, delatan la intensa actividad volcánica a la que ha sido sometida la zona.

El descenso en zig-zag por la otra banda, viene identificado por los excrementos de las cabras que van marcando un camino casi inexistente. La sensación de aislamiento aumenta significativamente; por un lado, los grandes cortados por donde descienden sinuosos los barrancos en paralelo, al otro, los riscos que se precipitan al mar.

Llegamos asi a otro barranquillo profundo, bastante cerrado y donde contrariamente a la vez anterior, hemos de descender aguas abajo para localizar el punto más bajo de acceso a su menos afilado lomo divisorio y enlazar con el Barranco de Guguy Pequeño.

Es un barranco suavemente escarpado , de laderas resbaladizas y con presencia de tabaibas calcinadas por el sol y que pueden ayudar a la sujección en la pronunciada subida; sin embargo este barranco permite ser bordeado casi por la costa, ya que a diferencia del resto, éste, a medida que llega a su desembocadura, suaviza su altura y la hace más transitable.
El terreno se hace notablemente "ondulante" en este punto, debido a la existencia de barranquillos paralelos, separados entre si por lomas de inclinación menos pendiente.

Tras rebasar este surco llega el tramo final del recorrido, que comprende el ascenso y descenso de varios lomos continuados, de altura notable (no tan exigentes como los 4 primeros barrancos), muy cerca de la costa, ya que las cabeceras de estos últimos son muy verticales (como dijeron en la caminata, semejante a un "tsunami rocoso").

Llega un momento en el que no se vé nada de paisaje a ambos lados, debido a que las paredes cierran las panorámicas y es fácil que aparezca la sensación de estar tremendamente aislado de todo.. es como estar en otro mundo.

Tras superar la sucesión de lomos, se llega a un tributario del Barranco del Risco, cerca de la playa del mismo nombre. La tonalidad ocre y bermeja vuelve a refulgir intensamente. Tras descender las suaves laderas del afluente, se llega a la Playa del Risco, en su extremo más occidental (pueden tomarse varios desvios aqui hacia la zona alta del barranco también y salir cerca de las casas situadas en el cauce del Barranco del Risco).

A excepción de las tabaibas y de algunas palmeras dispersas, no existe ningún otro tipo de vegetación en todo el trayecto, teniendo toda la zona rocosa un aspecto desértico impresionante ("solo mar y lava").

Aún asi, el caminar por un lugar que ha sido visitado en contadas ocasiones, deja una satisfacción personal increible.

Es importante que quien quiera hacer este recorrido lo haga con gente que ya lo conozcan, ya que hay tramos muy dificiles y es fácil perderse, al no existir un sendero trazado y definido.
No se aconseja hacer esta ruta en solitario.

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Variante del Paso de La Cuerda

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