lunes, 10 de octubre de 2011

CIRCULAR 8: Roque Mulato - Cañón de Taiguy


El Roque Mulato, también conocido como Roque del Cofre o Los Cofres (denominado asi por su cercania con el barranco que lleva el mismo nombre), es una formación rocosa de poco más de 20 metros de alto, situado en la ladera suroccidental del Barranco El Juncal - Siberio, sobre el Caserio de Taiguy.

El término aborigen "guy" viene a definir un lugar de "grandes precipicios", tanto interiores (Taiguy - Taguy - "Ta-guguy"), como acantilados costeros (Guguy - Guyguy - "Güigüí").

Custodia este barranco junto a su vecino, el Roque Palmés, situado en la banda opuesta, muy cerca del Carrizal de Tejeda.

El conjunto del barranco, sus afluentes y los diferentes monolitos que lo conforman, semeja a un pequeño Cañón del Colorado; las altas paredes por donde discurren varios saltos de agua de entre 40 y 50 metros de alto y las formaciones rocosas erosionadas por el viento y la lluvia y con curiosas apariencias de rostros humanos, dan este privilegio a este espectacular entorno de la Caldera de Tejeda.



El Barranco del Juncal, que cambia su nombre por el de Siberio a partir de las Casas de Taiguy aguas abajo, es uno de los pocos que lleva agua en su cauce durante gran parte del año; Cerrado por grandes caideros que desde sus laderas caen a un cauce rocoso, el pétreo paisaje forma pequeños desfiladeros de contorno recortado y roques solitarios, que parecen haber sido esculpidos a voluntad propia.

Los tributarios del principal, de lechos escalonados, poseen en sus irregulares cauces una serie de caideros por donde discurren los saltos de agua en épocas lluviosas, muy bonitos de observar. Dichos afluentes se unen al Juncal mediante verticales escalones.

El recorrido circular se basa en bordear estos barranquillos, atravesando una zona de mesetas al pié del Morro de La Negra y llegando al Roque Mulato. Una vez en el, se desciende hacia el cauce del Barranco del Juncal y aguas arriba se retorna hacia este pueblo tejedano, pasando previamente por las Casas de Taiguy.

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KILÓMETROS: 13 Aprox.
DURACIÓN: 5 - 6 H.
ESTADO DEL SENDERO: En general bueno, exceptuando el enlace entre el roque y las Casas de Taiguy; el sendero se ha difuminado en varios puntos importantes y la presencia de vegetación en la ladera de pronunciada pendiente hacen que esta unión pase inadvertida a muchos caminantes.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Media - Alta
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Barrio del Juncal de Tejeda
TRAMOS AÉREOS: No
MUNICIPIO: Tejeda
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Como en la mayoria de circulares que sobrepasan los 10 kilómetros, la dividiremos en dos tramos:

Tramo 1: Juncal de Tejeda - Casa Forestal de Pajonales - Barranquillo del Sao - Mesetas de Juan Martín (Las Mesillas) - Roque Mulato (descenso)

Delante de la iglesia del Juncal de Tejeda (pago al que se llega por la carretera que conduce al Bentayga desde Ayacata), baja una pista hacia el (O), cruza el cauce del Barranco del Juncal y sube por el pinar, donde tras varias curvas, llega a la Casa Forestal de Pajonales.

La pista continúa al sur, por Cruz de la Huesita y llega a la Presa Cuevas de Las Niñas o baja al embalse por Las Ñameritas.

Sin embargo, el tramo que nos interesa está justo frente a la casa, al (O) donde aparece una cadena que corta el paso a los coches junto a un letrero de "Prohibido el paso". Es una finca en parte privada, que a pié si puede ser transitada y que se dirige al Barranco del Sao, un pequeño y escarpado tributario del Barranco del Juncal.

La bajada en contínuos zig-zags nos lleva a la entrada de la vivienda, cerca de una pequeña presa. El camino pasa junto a las casas, por uno de los laterales del barranquillo y baja, dejando a nuestro lado varias cuevas para el ganado y numerosas gambuesas. Esquivando una gran cantidad de vegetación (sobre todo tras el paso de las lluvias), se llega al cauce rocoso, donde lo cruza e inicia el ascenso por la banda opuesta. Desde aqui hay una vista muy bonita del Morro de Pajonales, que nos acompañará en toda la primera travesia hasta El Mulato.

Hay que tener la precaución de seguir el sendero y no salirse de el, cruzando el cauce y evitando ir barranco abajo sin cruzarlo, pues éste finaliza en un gigantesco caidero vertical, de más de 50 metros de alto y que cae hacia el Barranco del Juncal. De todas formas, puede llegarse al caidero para contemplar las fantásticas y aéreas vistas y luego retroceder al punto donde ha de cruzarse hacia la otra ladera del barranquillo.

Este tramo de inicio presenta la particularidad de que pasa al lado de las casas de la finca y al dueño puede no gustarle la presencia de senderistas en el interior de su cortijo. No es la primera vez que manifiesta quejas al respecto; si esto ocurriera, habria que tomar una variante que bordea la presa anteriormente citada por su cola, hasta subir a un pequeño morrete, en los lindes externos de la finca. Esta alternativa, aunque resulte obligatoria hacerla en tal caso, no es muy frecuentada, por lo que la senda se difumina parcialmente en varios tramos.

Tras cruzar el Barranco del Sao, aparecen diversos caideros, algunos de gran altura y multitud de formas y roques con apariencia de rostros, tanto en las confluencias de los tributarios como en sus laderas. La orografia puede recordar a las peliculas tipicas del oeste americano.

Siguiendo un caminito empedrado en herradura y pasando al lado de varios y espectaculares saltos de agua (en épocas lluviosas cae agua en todas las direcciones del barranquillo) llegamos a una zona de garrapateo muy fácil, a través de tosca, para sortear un declive que sostiene Las Mesillas o Llanos de Juan Martín, unas llanuras resplandecientes que tras el paso de la lluvia deja un paisaje excepcional parecido a las campiñas del norte de Inglaterra o a los prados alpinos.
Sin embargo y en contraposición, en período estival, toda esta zona presume de ser una de las más calurosas y áridas del centro de la isla.

Si se ha tomado la opción de venir por la variante de bordeo de la presa, tras salir de un pequeño pinar con muchos carteles de "coto de caza", también ha de llevar hasta las llanuras.

Verdes pastizales en invierno, por donde discurren varios arroyos y el ganado suelto, todo esto encabezado por las enormes siluetas del Morro de La Negra, la Montaña de La Carniceria, La Alsándara y Yescas, coronados por los pinos de La Inagua. Sin duda una imagen muy bucólica.

Los prados se encuentran en lo alto de un gran acantilado interior, cuyos paredones forman una de las laderas del Barranco del Juncal.

Tras pasar los llanos, dirección (O), cruzaremos una finca cerrada con valla metálica hasta pasar al otro lado y llegar a la Montaña del Cofre; en la vertiente noroccidental de esta elevación, hacia el abismo del Juncal, existe un arco natural por donde puede verse el Nublo en la lejania, dentro del ojo de la estructura pétrea. Asimismo, pueden verse varias formaciones cavernosas con apariencia de gigantescos panales de abeja. Desde la montaña se divisa a cierta distancia el inmediato Roque Mulato, elevado sobre su plataforma rocosa. Frente queda la zona (S-SO) de la Mesa del Junquillo, el cilíndrico Roque Palmés al (NO) y de fondo Altavista. El roque tiene la forma de los tres dedos centrales de la mano en alza, o de tres castores levantados en fila sobre sus patas traseras y el acceso a su cima es muy complicado (mediante trepadas), quedando el sendero de tránsito habitual unos metros por detrás (banda del Cofre).

Un laderón de tierra y vegetación lo separa del lecho del Juncal, unos 300 metros por debajo.

A un lado aparece el escalonado Barranco del Cofre, que nace en la zona occidental de Las Mesillas y famoso por sus caideros donde se practica rápel y cuyas pocetas y cascadas son muy particulares y deseables en verano para un buen baño. Desemboca en el Barranco de Siberio, describiendo una prolongada "S", en un estrechamiento muy llamativo del cauce conocido como La Garganta del Cofre.

Algunos de sus pilancones tienen varios metros de profundidad y semejan a piscinas naturales. Sobre el, la cresta que lo separa de Lina y los tributarios que vienen de La Inagua.

Atención a la ruta, ya que viene un punto conflictivo que muchos pasan por alto y es de suma importancia para continuar la circular: el sendero de bajada al lecho del Juncal está a unos 50 metros antes de llegar al Roque Mulato; a la derecha (NO) se advierte un senderillo marcado con mojones que inicia su serpenteante descenso hacia el cauce.

El roque descansa sobre una plataforma base que limita el acceso con unos caideros verticales. Puede llegarse hasta ellos e incluso bordear el roque por su parte anterior y posterior.

Este mojón indicativo es protagonista de muchas disputas, ya que en contadas ocasiones ha sido retirado del lugar o colocado a propósito en zonas erróneas para que el caminante no sepa por donde continúa el circuito. Aunque se ha denunciado esto multitud de veces, parece que hay ciertos personajes que se aburren y se dedican a recolocar nuevamente el mojón en lugares por donde NO continúa el camino o bien lo destruyen sin más. El objetivo no tiene fundamento.

Hay muchos senderistas que optan por el circuito inverso, es decir, subir desde Taiguy al roque; este sentido es mucho más dificultoso, ya que el camino desde Taiguy en ascenso al Mulato es casi imperceptible y es mejor verlo desde arriba-abajo que alrevés. Numerosos grupos de caminantes suelen retroceder barranco arriba al llegar a las Casas de Taiguy, ya que no logran encontrar indicios de esta senda que asciende al Mulato, a no ser que se realice ladera a través, por garrapateo moderado y algo exigente en tramos resbaladizos. Esta variante, que suelen hacer muchos que no encuentran el camino, salva un desnivel de casi 300 metros no verticales pero si bastante empinados.

En el caso de no estar el mojón que señala el descenso a Taiguy, habria que buscar (calculando 50 metros en dirección (N) de la base del roque), en la ladera de la banda del Juncal (no la del Cofre que baja por la otra vertiente), la evidencia de un senderillo sutilmente pisado y que indica que la bajada debe efectuarse por allí. Quizás sea el tramo de la circular más problemática, ya que el camino se halla perdido en muchos puntos y son varios los senderistas que deciden no continuar la circular retrocediendo sobre sus pasos al no encontrar el mojón ni los inicios de la senda. Es importante, en tal caso, que la circular se efectúe con alguien que la haya realizado con anterioridad y conozca el itinerario de bajada hacia Taiguy desde el roque. En caso contrario, siempre es preferible realizar la ruta hasta aqui y disfrutar de las majestuosas vistas si no se encuentra la via, antes que tomar alguna errónea que no conduzca a lugares fácilmente transitables. Recuerden que la ladera que separa Taiguy del roque es muy pronunciada y aunque no contiene tramos aéreos, la pendiente es muy notable; cualquier caida significaria rodar por un desnivel de muchos metros.

El trazado del caminillo es muy irregular y debido al gran desnivel de la ladera y a la presencia de matorral, se pierde contínuamente; la senda no es muy frecuentada.

En el descenso, se debe pasar ante una pequeña era (tomar como referencia de ir por buen camino) antes de proceder a desviarse a la izquierda (O) de una escorrentia, justo por debajo del Roque Mulato, cruzando su encajonado cauce. Se reitera que si se tiene dudas respecto a esta bajada y debido al abandono que ha sufrido en ciertos puntos que podrian llegar a ser muy conflictivos, se desaconseja realizar esta parte del itinerario, ya que es el único descenso a Taiguy desde esta zona, a no ser que se quiera bajar por el Barranco del Cofre y subir después por Siberio pasando por la Casa de Juan Mateo, pero es una variante larga y muy agotadora.

La segunda parte del primer tramo (finca - Mulato), de duración aproximada a las dos horas y poco más, puede definirse como el "cresteo" por la divisoria de aguas del Cofre y Siberio.

Tramo 2: Caserio de Taiguy - Barranco del Juncal - Juncal de Tejeda (ascenso)

Después de un sinuoso descenso, el sendero viene a desembocar cerca de las Casas de Taiguy, unas viviendas abandonadas tipicas canarias rodeadas de gigantescos peñascos caidos de las alturas.

Si se sigue el barranco hacia abajo, llamado ya de Siberio, llegariamos en un largo trayecto a las Casas de Siberio y más abajo a la presa; o bien hacia la ruta del Junquillo o la que viene de los Barrancos Occidentales de La Inagua.

No obstante, el espeso cañaveral existente, complica el tránsito por el cauce aguas abajo.

Queda ahora remontar el barranco, por un camino de piedras lisas de color blanquecino y lajas, subiendo hasta su espectacular cortado en forma de "V" abierta, parecida a la del Cañadón Sombrio. Impresionante imagen de la formación en cañón en tonos ocres y bermejos del entorno, con morros aéreos a ambos lados y roques puntiagudos. El Palmés se divisa desde varios ángulos, siendo desde las casas su perfil más curioso al guardar semejanza con la cabeza de un indio.

El camino de ascenso no tiene pérdida, por sendero muy bien trazado.

Pasamos junto a la base de grandes caideros de más de 50 metros de alto (aquellos paredones verticales que sostienen Las Mesillas) por donde caen las impresionantes cascadas en invierno y que recoge el agua unas pocetas excelentes para el baño, cruzamos el lecho y continuamos en subida zigzagüeante por su otra ladera.

Por encima queda la pista forestal que viene del pueblo hasta la carretera del Carrizal de Tejeda. No se toma y se sigue el senderito paralelo que va recorriendo el margen del barranco hasta llegar nuevamente al Pueblo del Juncal de Tejeda.

Durante todo este tramo de subida, aparecerán varias rocas que parece que nos observan desde las alturas, debido a su semejanza con rostros humanos.

Altamente recomendable tras las lluvias.


Fotos de Interés

El mojón de la discordia

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1 comentario:

numis dijo...

Sin lugar a dudas, uno de los mejores lugares para perderse en Gran Canaria. Gracias a Tania por compartir, espero volver por la zona después que haya llovido, el espectáculo es digno de disfrutarlo ;-)

Saluditos
Moisés

Nos vemos en la montaña