lunes, 15 de agosto de 2011

Sanabria, el último reducto virgen de Guguy

Es muy común que cuando se pregunta a una gran mayoria de asiduos senderistas por Guguy, la respuesta casi siempre sea la misma: unas playas paradisíacas que se encuentran en "lo último de la isla".

Por lo general siempre se argumenta a Guguy como una playa única, la que dá nombre al macizo, pero pocos conocen que a parte de las tres principales, existen al menos hasta 7 calas y caletones repartidos en toda la franja litoral que se extiende desde El Roque (Playa de La Aldea), hasta la Punta del Descojonado, cerca de la Playa del Asno en Tasartico.


Obviamente la resolución de "playas paradisíacas" es totalmente acertada, pero ¿es sólo ese conjunto de playas paradisíacas?..

Actualmente, las playas de Guguy Grande y Chico no disfrutan de su mejor momento, ya que la arena que antes las cubria, desapareció parcialmente tras el paso de la tormenta Delta en el 2005. A pesar de que han pasado seis años hasta entonces, la realidad es que Guguy Grande se ha convertido en una playa de cayaos delimitada por una delgada franja de arena oscura en la orilla, mientras que su vecina, Guguy Chico, ha disminuido su porcentaje de arena significativamente, hasta tal punto que la playa es sumergida casi en su totalidad en la pleamar, dejando solo unos escasos metros de arena cerca de la desembocadura del barranco y la única duna existente en este agreste y bellisimo litoral.

Si a esto se le suma la acción SIEMPRE destructiva del hombre y la pasividad de las autoridades que debieran proteger esta zona catalogada como "Reserva Especial", el panorama que se ofrece a dia de hoy, dista mucho del que en su dia ofrecian estas joyas del municipio aldeano.

Aún asi y con todo esto, el entorno sigue hechizando aquel que visita estas calas, desafortunadamente ya no tan alejadas de la civilización, pero si lo necesario como para que no sigan siendo maltratadas por una mayoria que sistemáticamente las han utilizado en muchas ocasiones de vertederos.

El diseño orográfico de este sector occidental, a pesar de cierto "deterioro humano", es sumamente grandioso y bello para el caminante, donde la forma, fuerza y dureza del risco se muestra tal y como es, dejando paso a un decorado tan desordenadamente armonioso para los sentidos, que cautiva a todo senderista que se adentra en su áspero pero hermoso paisaje.

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A pesar de que hay mucha gente que conoce la travesia interna por el macizo (o la Ruta Larga como también es conocida, la que vá desde Cuermeja, en La Aldea hasta Tasartico, o viceversa, pasando por la cabecera de sus 3 principales barrancos), o el ascenso a varias de sus montañas más famosas (Los Hogarzos, Amurgar, Los Cedros, Las Vacas, Aguas Sabinas, etc..), la gran mayoria, a excepción de los habitantes locales, desconoce que dentro de lo más recóndito de la reserva, existen lugares de nombre inusual y poco comentados que se han ganado su fama de "los rincones más virgenes de Guguy" o "los pequeños paraisos dentro del paraiso".

Afortunadamente, estos caletones son de acceso casi imposible, solo reservados para la vista y desde la distancia.

Una de esas calas es la inexplorada Sanabria.

La costa del Macizo de Guguy guarda muchos lugares remotos y secretos para los amantes de descubrir zonas nuevas, poco o nada transitadas.

Su extrema y dificultosa orografia, caracterizada por fuertes escarpes por donde dificilmente se ha podido trazar un sendero, ha permitido que este lugar del oeste de Gran Canaria haya podido conservar rincones en los que el ser humano no ha tenido el privilegio de visitar.. Y posiblemente no lo haga jamás..

La Playa de Sanabria es una pequeña caleta situada en el Acantilado de Sanabria, un impresionante cantil marino de unos 500 metros de altura en total verticalidad sobre el mar, ubicado entre los paredones costeros del Roque Colorado y la Baja del Trabajo, una pequeña plataforma sobre aguas profundas y que antaño era un paso marítimo muy dificultoso de transitar en barco cuando estaba el mar revuelto, al existir un cruce de corrientes cerca de la zona y que "arrastraba" a las embarcaciones hacia la dirección opuesta de donde se pretendia navegar.

Vista desde el mar, Sanabria no es más que la desembocadura de una gran fuga, que a modo de barranquera vertical, fisura el cantil y cae desde sus vertiginosas cimas hasta los escarpes de la costa, más allá de La Balandra.

Protegen su caleta a ambos lados, los enormes farallones negros de piedra basáltica, de dureza volcánica increiblemente bella y "guardianes" de la sabia naturaleza que tienen, como fin, preservar el último paraiso virgen de Guguy de la acción destructiva del hombre.

Un lugar asi, sin duda, hace imaginar que es inaccesible y puede incluso que no llame la atención, pero.. ¿existe algún sendero que atraviesa toda esa red de sinuosos precipicios y llegue hasta Sanabria?

La respuesta es a dia de hoy muy dudosa.. en todo caso negativa.

Los antiguos orchilleros de San Nicolás, que atravesaban el Acantilado del Roque Colorado a través del Andén Blanco o de Barriga y llegaban dificilmente a los Riscos de Vallermoso, conocian un intrincado sendero que serpenteaba entre cortos y muy encajonados barranquillos de gran profundidad y que solo pueden ser vistos desde el interior del macizo (por sendas extraordinariamente exigentes) o desde el aire y que vertiginoso se precipitaba hacia el imponente veril y lo descendia hasta la accidentada costa.

Asi llegaban a Sanabria, un lugar único para la pesca de profundidad, de increibles aguas de un azul turquesa tan intenso que es poco visto en otras zonas colindantes.

Es sabido también que la minúscula caleta tiene algo de arena negra y una fuente natural de agua dulce, que emana sin parar por unos caideros negros y bermejos que dejan sin aliento a causa de su majestuosa verticalidad. Los buceadores que por alli han realizado esta actividad cuentan maravillas de los cavernosos fondos marinos de Sanabria.

Los orchilleros, muy conocedores de la zona e inteligentes en sus labores, utilizaban los pasos naturales del escarpe a modo de escalones y los andenes a diferentes niveles para bajar hasta aqui. Hoy en dia, toda esa zona es impracticable, afortunadamente quedando virgen a la civilización.

Dos compañeros naturales de La Aldea y Tasarte, muy conocedores del riesgo y la aventura y con sabios consejos de los más sabedores del lugar, realizaron hace dos años y con resultados infructuosos, la búsqueda de ese sendero utilizado por los orchilleros.

El poderoso risco no permite el paso absolutamente a nadie a dia de hoy.

Allá, donde antaño parecia haber existido algunos pasos delicadamente tallados en la dura roca de basalto, hoy, a merced de la erosión marina, se han desgastado significativamente y junto al desplome natural en lajas verticales del macizo al mar, han hecho desaparecer al completo aquella antigua senda que bajaba a Sanabria.

Cabe destacar que la búsqueda fué tremendamente dificultosa, al encontrarse en una de las zonas del macizo de acceso muy exigente y que lo único que queda, como referencia de la hazaña de aquellos antiguos pobladores, es el sutil amontonamiento de piedras en algunos puntos estratégicos del acantilado, detallando lo que hoy conocemos por "mojones".

Por suerte, hoy por hoy, el alisio es y seguirá siendo el único privilegiado que sigue visitando este pequeño paraiso dentro del paraiso.


ACTUALIZADO: 15/08/2011

3 comentarios:

Marco dijo...

Ayer después de regresar de caminar hasta Guguy, me puse a buscar mas´información en Internet y descubrí tu blog. ¡Enhorabuena! Es muy interesante, muy completo y detallado. Lo seguiré con atención. Un saludo ! Marco.

Tania dijo...

Gracias Marco.
Por cierto, ya que has estado recientemente en Guguy.. qué aspecto presentan las playas?.. lo digo después de que hace unos 8 meses sacamos bastante cantidad de residuos de alli..

Anónimo dijo...

Buenas, hace unos días estuve en Guguy y, tras disfrutar del camino como jamás antes lo había hecho, me encontré con la sorpresa de que la playa de Guguy grande estaba totalmente cubierta de arena.
Ya son tres años seguidos visitando ese paraíso y es la primera vez que no veo todas esas rocas al llegar a la playa.
Felicidades por el blog.
Un saludo.