lunes, 1 de agosto de 2011

Punta de Las Arenas: Variante del Paso de La Cuerda

De los escasos senderos y vericuetos que recorren la franja litoral de "Cola de Dragón", en el O de Gran Canaria, llama especialmente la atención el llamado "Paso de La Cuerda", más conocido popularmente por algunos como el "atajo o camino de La Soga", ya que si bien éste no se define como un camino que pueda ser transitado normalmente por senderistas, algo obvio en un terreno acantilado de desnivel tremedamente vertical, si es utilizado, más o menos con cierta frecuencia, por muchos caminantes que bajan al campo arenoso de Artenara y que, ávidos de recorrer esos escarpes marinos en apariencia bastante intransitables, realizan la subida de regreso por el citado paso, no exento en absoluto de un alto peligro para quien se integra, sólo con la ayuda de ambas manos, por las enormes rajas, que en el cantil basáltico caen a modo de perpendiculares barranqueras que descienden sinuosamente desde las lindes con la carretera del Andén Verde.

Este viernes, aprovechando que el calor no era tan evidente (al menos no tanto como el sábado), un grupito decidimos pasar el dia en la Playa de Artenara. De regreso al atardecer, algunos pocos optaron por subir por el Paso de La Cuerda. Cabe destacar que el sendero original que comunica la carretera con Las Arenas, via que sufrió un serio colapso a finales del pasado año tras desplomarse una parte del cantil por donde serpentea aéreamente el camino, debido a las fuertes lluvias torrenciales que disgregaron el risco, se halla actualmente incomunicado en un tramo bastante aéreo (a la altura de la cabecera del Barranquillo de Las Arenas), pero que ha sido "redirigido" de forma sutil y arriesgada, descendiendo unos escasos centimetros la ladera expuesta al inmediato abismo. Las personas aprensivas a las alturas podrian tener serias dificultades en esta parte. El resto, se ha restaurado como buenamente se ha podido por los pocos usuarios que acceden a la Punta de Góngora con el fin de desconectar de la cansina y masiva civilización. Tras el paso de varios senderistas desde esa fecha en que se desmoronó el andén, éste aparece más o menos transitable como antaño.

El Paso de La Cuerda es el "camino" no oficial que ataja bastante tanto la subida desde la punta a la carretera y viceversa, evitando el trayecto por el barranco que desemboca en las antiguas edificaciones de piedra, que antaño se utilizaban como refugio. Esta torrentera, bastante vertical en su cauce alto a modo de pequeño canalizo, contiene el único sendero transitable que accede al campo de arenas, quedando las zonas colindantes infranqueables al ser humano, al menos, en apariencia..El paso, se sitúa desviado del camino original unos 50 metros al O, en la confluencia de otro barranco con el mar. Esta parte no tiene arena, como si ocurre con el sector contrario, por lo que el senderista deberá caminar por cayaos, toscas y piroclastos hasta llegar a la estrecha desembocadura de la depresión, que desde esta perspectiva tiene apariencia de embudo; a medida que asciende por las inmensas paredes marinas, se "adentra entre ellas" , de modo que visto desde abajo parece un gigantesco "tubo de piedra" resguardado a ambos lados por los escarpados y verticales precipicios.

Existe otra versión, mucho más peligrosa, mucho más hacia el O, cerca de la Baja del Herrero, a unos 50 metros NO, que también mediante un soga hoy en dia deteriorada por el salitre y el sol, sube hasta acceder a la zona alta del barranco por donde discurre el camino habitual, enlazándolo hacia el NO tras casi reptar unos 8 metros por un estrecho andén de cota alta que
pasa sobre dos cuevas visibles desde el arenal.

Estos estrechos veriles, tipicos de la cornisa acantilada de esta parte de la isla, conducian en su tiempo a los niveles superiores del cantil, por donde muchos campesinos de La Aldea del XIX y principios del XX, circulaban peligrosamente en busca de orchillas. El casi imperceptible Paso del Marinero (sobre la Fuente de Piedra) es un ejemplo de estas sendas aéreas, exteriorizadas de tal modo que el abismo cae directo al mar, sin obstáculo que frene caida alguna. Desde esta última variante, por poco inexistente, se accede también al Paso del Marinero en su llegada desde el Mirador del Balcón, tras atravesar unos 200 metros del Acantilado del Carrizo en la horizontal y a diferentes niveles, con caidas al mar sobre los 450 metros de cota en sus puntos más altos; en su avance, es fácil localizar túneles naturales que se adentran en los escarpes con respiraderos labrados en la roca (pueden ser vistos también desde los miradores que se abren hacia el mar desde varios puntos de la carretera tras pasar la subida a Tirma en dirección a La Aldea), asi como sortear pequeños canalizos y torrenteras verticales que desaguan al océano directamente; los orchilleros debian reptar en muchos tramos e incluso pasar lateralmente con la espalda pegada al risco, mientras que las puntas de sus pies sobresalian de la angosta senda. El miedo que debieron sentir estas personas al adentrarse en esta angustiosa red de precipicios litorales, no siempre les llevó a la supervivencia.. La senda de Los Orchilleros está actualmente en desuso debido a su altisimo riesgo para el caminante, no obstante, para muchos la historia de esta gente cautiva tanto que obvian el peligro de muerte de los grandes riscos de barlovento y han osado transitar los primeros metros del Andén del Marinero que sale hacia el NO desde el Mirador del Balcón, sucumbiendo asi a su atrevida curiosidad.

Esta variante de la cuerda, hace años que no se utiliza, pues a pesar de los peligrosos y contínuos derrumbes en lajas del terreno y del inquietante desnivel demasiado expuesto a una caida bestial en forma de tragaderas rocosas (desembocaduras de los diversos barranquillos alli existentes), en 2002 una persona se lesionó gravemente mientras lo ascendia al romperse la cuerda y tuvo que ser dificilmente evacuado por el mar. Aunque muchos hayan cortado la soga en más de una ocasión para evitar su uso, hasta hace poco aparecia nuevamente anudada..
El paso de La Soga más utilizado posee una cuerda más gruesa anudada a varios anclajes, pero lo suficientemente deteriorada como para hacerla suceptible a grandes pesos; al subir, se ha de evitar tanto el movimiento de vaivén que podria desgastarla al rozar con las rocas ásperas, como descargar todo el peso del cuerpo (siempre apoyar los pies en puntos rocosos), puesto que al estar expuesta al sol durante tanto tiempo, puede tener cierta fragilidad.

La soga recorre gran parte de un pequeño canalizo que van dejando a un lado y otra las grandes y empinadas laderas de gravilla de los Riscos del Jablillo, que se deslizan desde lo alto de la cresteria. No es raro la caida de pequeñas piedras, dada la inestabilidad del terreno.

Este atajo se creó con la intención de subir el acantilado en la mitad de tiempo que se tardaria por el sendero tradicional y para evitar ciertos puntos del andén superior, compuesto de fina y resbaladiza gravilla y pegado a un repecho tan pronunciado que en ocasiones hace sobresalir en exceso al caminante hacia el vacio. Aunque muchos lo consideran más fiable que ciertos tramos del camino normal, cierto es que otros tantos no confian en la seguridad de esa soga que lleva allí durante largo tiempo.

Después de una frenética y exigente subida, dejando bajo nosotros peñascos y escorrentias, se enlaza con una parte intermedia del andén que conduce a la zigzagüeante subida a la Casa de Job y posterior ascenso final.

Se ha comentado la idea de recolocar una nueva cuerda, debido al desuso que está teniendo el andén después de su corrimiento el pasado mes de diciembre, pero la dificultad orográfica hace que muchos se lo piensen.. y es que por muy hermosos que sean, los riscos no dejan de serlo..

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