domingo, 13 de marzo de 2011

De vuelta con el asunto de los mojones..

Hace cosa de un mes, una compañera habitual de nuestras caminatas, Montserrat, natural de San Pedro del Valle, decidió pasar el dia 13 de febrero realizando el famoso Camino Real que enlaza el Risco de Agaete con La Aldea de San Nicolás junto a un amigo suyo.

Según sus palabras, hasta las inmediaciones del famoso Charco Azul, el camino estaba en bastante buen estado, circunstancia que cambia rápidamente cuando ascienden con la intención de sortear varios barranquillos tributarios al del Risco y conectar con el inicio del camino real que los llevaria a San Nicolás.


Una serie de mojones, estratégicamente colocados, los iban guiando por un paraje muy arriscado, característica muy común del paisaje alto de Tirma y siguiendo sus pasos, se fueron adentrando en la hondonada de un pequeño tributario de fuertes escarpes.

Del inicio del camino real ni tan siquiera hallaron las señalizaciones pertinentes (a sabiendas que se trata de una senda bastante conocida y transitada desde hace tiempo), ni apenas unas pisadas que los advirtieran que por ahí habia pasado gente y por tanto era el lugar donde arrancaba el sendero hacia La Aldea.

Confiando en los siempre alentadores mojones, cambiaron de banda, cruzaron malamente a modo de arrastradera el cauce del barranquillo e intentaron subir por su ladera opuesta, pues en su cima, se veian nuevamente algunos mojones grandes y bien visibles. Ya no pudieron continuar..

La orografia del barranco era tan cerrada y sus caideros estaban tan pulidos, que era casi imposible salir de alli y sin embargo, los mojones los habian llevado hasta ese lugar perdido.

Al poco tiempo se dieron cuenta que en vez de acercarse a San Nicolás, se iban alejando en dirección ascendente hacia los grandes riscos occidentales del Lomo del Faneque; una imprudencia por su parte, ya que no se dieron cuenta del cambio de vertiente hasta que estuvieron dentro del barranquillo, pero como luego dijo ella, todo el mundo confía en que los mojones te guian y te llevan por el camino seguro. Nadie se para a pensar que esos mojones estan ahí malintencionadamente colocados y que no llevan a ninguna parte.

Efectivamente y como después relató y denunció al seprona, los mojones que habian seguido estaban colocados de forma errónea, de manera que obligaba al caminante a que tuviera que abandonar el margen del barranco desde donde podria encontrarse el inicio del camino a La Aldea, cruzarlo e intentar accederlo por su banda opuesta, desde no parte ninguna via y es solo paisaje cerrado.

En tal ocasión pudieron precariamente retroceder sobre sus pasos, incluyendo en la hazaña alguna que otra contusión de importancia y a altas horas de la tarde, después de haber estado más de dos horas en el interior del barranco intentando buscar una salida. Según cuenta Montse, estuvieron a muy poco de pedir auxilio, ya que su compañero tuvo una crisis de ansiedad al no poderse orientar en un lugar tan inaccesible.

Estos hechos fueron denunciados dias después y según cuentan, los del seprona le dijeron que hay zonas de Tirma que no están incluidas para la práctica de actividades de senderismo por su gran componente arriscado y que supuestamente fueron ellos los que pecando de irresponsabilidad, sufrieron las consecuencias de tomar caminos que no conocen.. pero y como bien argumentó ella "¿es irresponsabilidad tomar un camino conocido, en este caso el camino real hacia La Aldea y que alguien haya cambiado los mojones o en tal caso deshacerlos para que el inicio de esa via no sea visto?", y más aún ¿cómo se pueden colocar mojones muy visibles que guian a un lugar desde donde no se accede a ningún tipo de sendero, sino al lecho de un barranco?.

Dos semanas después de este contratiempo, el compañero de rutas Nazaret Hernández organizó una caminata por esa zona, cerca del Barranco del Pino Gacho y del Vaquero y pudo constatar lo evidente; los mojones estaban mal colocados y en la banda errónea del barranco. Era muy fácil identificarlos, por su tamaño y obviamente cualquiera que desconociera el lugar, los iba a tomar como referencia con total seguridad, sin saber que no conducen a ningún lugar accesible y fiable.
Pensando en positivo, es probable que algún cazador los haya puesto para saberse orientar cuando vá de caceria por esos riscos, pero ¿por qué han sido quitados los otros, los que conducen a San Nicolás?, ¿por qué solo aparecen estos y de forma tan visible?.. Es esa la incertidumbre que crea todo este asunto.

Si uno se pone a malpensar, podria decir que alguien, en intento de fastidiar a otros (sin razón lógica..), cambia los mojones de lugar como ya viene sucediendo hace tiempo en otros puntos de ciertos caminos habituales, para que los senderistas, sobre todo aquellos que van por primera vez a una zona desconocida, tomen caminos erróneos o no tengan alternativas posibles a seguir adelante.

Casualmente ya existian personas que habian dado parte de esto con fotos incluidas desde hacia tiempo y ya se vé el caso que le han prestado al asunto, muy serio y peligroso desde mi punto de vista.

En mayo del pasado año tuvimos el privilegio de conocer un grupito que se dedicaba por aquel entonces (no he vuelto a saber de ellos lamentablemente) a reacondicionar senderos olvidados y abandonados, abrir nuevas vias de fácil acceso y señalizar con mojones pintados en blanco y amarillo, los caminos para facilitar la andadura aunque fuera por zonas desconocidas. Entre las zonas que habian rehabilitado se encontraba el área alta de Tirma y el Sendero de Faneque desde Tamadaba, por el Camino de Las Lajas y Canalizo, asi como variantes en el ascendente Tramo 3 de la Circular de Las Grandes Presas y en Altavista. Meses después, otro senderista alertó de que los mojones que idicaban la bajada por la banda interna de Faneque (peligrosa si se toma desvios dado el fuerte desnivel de la zona), habian sido quitados en su mayoria y que el Camino de Las Lajas estaba prácticamente sin señalizar.

Se recuerda que esta opción de bajar al Risco desde Tamadaba es una alternativa al peligroso Paso de La Piedra, el andén anterior del acantilado, pero sin señalizar no hay por donde empezarlo.. (enlace al post).

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Después de lo de la compañera, me vino inmediatamente a la memoria la entrada que incluí en el blog hace un año, donde explicaba la desafortunada ocasión que tuve de toparme con varios "quechua-senderistas de última generación" en las inmediaciones del Roque Mulato, donde como si nada y con total impunidad, se encontraban eliminando y modificando los mojones que señalizan la serpenteante bajada desde el monolito hasta las Casas de Taiguy, en el fondo del Barranco de Siberio.

Según sus propias palabras, "estaban hartos de ver gente que no tiene idea de senderismo y del respeto a la montaña y que solo vienen a fumarse los canutos y tirar mierda sin respetar los caminos" y por ello, decidieron eliminar de raiz el supuesto problema, deshaciendo los mojones existentes o en su peor variante, cambiandolos de lugar y haciendo que los caminantes tomaran sendas ocultas sin salida en parajes poco o nada transitables o que tuvieran que retroceder nuevamente sobre sus pasos.

Al intentar dialogar con ellos y hacerles ver el peligro que tiene cambiar una señalización para que otros la tomen y lleguen a puntos no seguros del trazado, nos insultaron sin más con varios tipos de perlas que no mencionaré y de un plumazo le dieron una patada al mojón que indica la susodicha bajada.

Este mojón particularmente se ha llegado a recolocar docenas de veces, incluso se ha llegado a pintar con reflectante; al tiempo, aparece hecho trizas nuevamente o cambiado de lugar, metros arriba o metros abajo del punto exacto.

Esta circunstancia se viene repitiendo desde entonces; conozco a varios compañeros que suelen llevar grupos grandes por la zona y siempre argumentan que la bajada desde El Mulato a Taiguy se las ven y se las desean porque han de hacerlo ladera a través, bajando un declive muy pronunciado de varios centenares de metros, con la peligrosidad que eso conlleva.

La razón es obvia; el camino, que de por si está semi-oculto en la maleza, no está señalizado, pues los mojones son quitados una y otra vez y puestos en lugares contrarios. En el caso opuesto, es decir, subir de Taiguy al roque, la cosa se complica aún más, pues la senda es fácilmente identificable desde arriba-abajo o no en sentido inverso. Lógicamente si dispone de los mojones.

Otra zona que ha sufrido estos desperfectos es la bajada desde La Inagua al Barranco de Los Palos, en Veneguera; antaño habian mojones pintados de verde que indicaban donde abandonar la pista forestal que sale desde el Aula de La Naturaleza de Ojeda-Inagua y en todo el descenso hasta la zona de Charcos Azules. Hace tiempo aparecieron reventados y quitados y el camino borrado parcialmente en ciertos puntos, oculto bajo vegetación arrancada salvajemente.

Casualmente, durante unas vacaciones recientes en Inagua, tuve el placer de coincidir en el albergue con una chica alemana (Edith) que lleva siete años viviendo en Mogán y en varias ocasiones ha dedicado su tiempo libre a guiar a extranjeros por las rutas más habituales de Gran Canaria, entre las que destacan las de Inagua y Guguy. Conversando con ella, no me sorprendió que fueron ella y su marido quienes denunciaron por primera vez el mal estado de algunos caminos de la Reserva de Inagua, asi como la modificación de algunos senderos que ellos, en ocasiones anteriores, ya habian realizado.

"Un año después del incendio de 2007, el sendero que sube de Los Azulejos de Veneguera hacia el Llano y Degollada de Las Brujas, apareció totalmente borrado en tramos superiores, descorridos y tapados con vegetación que habia sido arrancada malamente de la zona alta de pinar. En un principio pensamos que habia sido fruto del fuego, pero luego caimos en la cuenta que tras el incendio, mi marido y yo habiamos subido hasta en tres ocasiones a Inagua desde la Fuente de Los Azulejos y el camino seguia perfectamente señalizado. Asimismo, observamos que los mojones con rayas verdes que desde siempre orientaban al senderista, habian sido aplastados y quitados de los puntos de referencia; especialmente me extrañó el ver que el mojón que hay en la pista de tierra que baja del Aula de La Naturaleza de Ojeda-Inagua y que avisa de tomar el desvio hacia la bajada por Los Azulejos, habia sido rodado casi medio kilómetro más adelante de su lugar original y cuando lo tomabas no llegabas sino a un bancal abandonado sin salida alguna. En una caminata que por lo general hacemos en dos horas, estuvimos casi cinco para orientarnos en los tramos altos, ya que habian desaparecido todos los mojones y el camino estaba parcialmente oculto. Esto despista bastante.

Tras llegar a Las Brujas y desviarnos hacia la Degollada del Agujero, vimos que la bajada estaba cerrada con una hilera de piedras y que encima habian colocado un tronco podrido de pino obstaculizando el camino; cualquier buen senderista sabe que un camino cerrado con hileras de piedra significa que está cortado o en malas condiciones para el tránsito, pero con el tronco, la senda quedaba fuera de la vista de cualquiera. Solo alguien que utilizara ese camino con anterioridad sabria que es esa la senda que baja a Lina y que su estado para caminar es excelente, pero otros que desconocieran el lugar lo pasarian por alto"
. Durante toda la bajada encontraron también que los mojones habian sido retirados y que en ciertos puntos, el sendero habia sido sepultado bajo la pinocha. Según Edith, que vá más allá en sus conclusiones, "cierta gente que conoce perfectamente el lugar y posiblemente se dediquen a ello, están haciendo todo lo posible por evitar la circulación de senderistas, cerrando ilicitamente caminos dentro de Inagua para que queden abandonados a su suerte". De sobra pensar que cuando un sendero es poco usado, acaba por ocultarse y desdibujarse. Estas personas llegan más lejos y según ella, "quitan los mojones para desorientar al caminante y hacerlo retroceder o los cambian para que los lleven a zonas que no tienen ninguna particularidad". Con el tiempo, un sendero sin mojones no es utilizado y por tanto desaparece progresivamente.

Curiosamente estos actos se repiten también en la Ruta Larga de Guguy..

Hechos similares, el de un chico aldeano que se dedicaba a pintar con puntos azules los mojones de los barrancos de Pino Gordo, Garabateras y Vigaroé, asi como enlaces por El Viso y Andén de Tasarte, incluyendo La Escalera, la zona interna.

Hace años esos mojones fueron quitados, sobre todo en la ladera que separa la Degollada del Escobón del Caserio de Pino Gordo, un declive espectacularmente resbaladizo y con numerosos andenes aéreos que conducen a puntos muy arriesgados si se abandona la senda principal.
Actualmente la ladera está desamojonada, pues alguien los hizo desaparecer porque se decia que "hay demasiado tránsito de senderistas en esa tranquila zona y lo estropean todo".. En este lugar, cabe dar cita a que ciertos elementos, en mi opinión demenciales, han llegado a tirar botellas de vidrio rotas en los pilancones cuando están llenos para que los demás no puedan bañarse en ellos.. Asi está el asunto.

En el extremo opuesto quedan los que abren sendas, atajos y supuestas vias alternativas, catalogadas en muchas ocasiones como caminos reforestados, enlazados desde un mismo sendero principal y que no disponen de ningún tipo de señalización. En Vigaroé, por ejemplo, es fácil encontrase a dia de hoy hasta siete sendas en paralelo al camino habitual que se dirige a Pino Gordo, que se abrieron para la reforestación del barranco que finalmente quedó en desuso (vestigio de ello son las numerosas balsas pinchadas y los maceteros de cultivo abandonados dispersos en áreas determinadas del barranco) y que no tiene ningún tipo de indicador de por donde continúa la ruta principal. Son muchos los que se internan por primera vez realizar este itinerario y dan vueltas en circulo al tomar uno de estos atajos que no tienen salida. Un camino que señalizado seria muy fácil de hacer, se convierte en un lastre y dia negativo en la montaña
por culpa de la eliminación de los mojones.

Circunstancia similar ocurre en Tamadaba, en el camino de Berrazales a la Degollada del Humo; un sin fín de atajillos, todos sin identificar salvo el inicio en ambos puntos, que recorren el pinar en todas direcciones. Contó Edith que en una ocasión, hace un par de años, llegó a toparse con un pequeño grupo de excursionistas que querian bajar a la Presa de Los Pérez y que daban círculos dentro del pinar, ya que que todos los caminos amojonados conducian a lo alto de un escarpe sin salida y al final sucumbieron a la peligrosa bajada ladera a través. La senda verdadera, aparecia extrañamente recubierta de pinocha que despistaba con suma facilidad.

Y es que el problema no solo reside en que se eliminan los mojones que sirven de guia; esta opción es menos peligrosa que cambiarlos y conducir obligatoriamente y de forma errónea a un caminante hacia zonas poco o nada seguras, como sucedió con este grupo.
En este caso, ¿cuál tomar?, visto lo visto ¿se puede ya uno fiar de los mojones existentes?, ¿se puede seguir un camino con tranquilidad sabiendo que por ahí hay gente que descoloca o elimina los únicos indicativos de un itinerario?, ¿con qué fin hacen esto?..

Es un tema serio que desafortunadamente también caerá en saco roto. Hasta que no ocurra un incidente grave derivado de la acción de ciertos personajes, no se interesarán por el tema. Afortunadamente esta compañera lo pudo contar, otros lo han pasado en peores situaciones al verse perdidos en parajes cerrados por haber seguido la pista de mojones falsos y se les ha caido la noche encima, como unos amigos haciendo una circular por Tifaracal y sorprendidos por una tormenta al no encontrar los mojones indicativos de las mil pistas forestales abiertas en todas direcciones en Tirma.

Lamentablemente, historias asi pasan con relativa frecuencia, pero son pasadas por alto.

3 comentarios:

Javier ™ dijo...

Sobre el tema de los mojones, Juan Alemán me comentó hace un par de semanas en la ruta a Tauro, que desde hace un tiempo (y no sólo en esta isla) hay extranjeros que haciendo caminatas de tipo 'espiritual' se dedican a poner pequeños mojones en los caminos (la ruta de Tauro estaba plagada de ellos).

Según me comentó, por lo visto se trata de una práctica habitual en zonas como el Tibet (no recuerdo para qué, pero no las ponen con intención de indicar el camino)... y claro, el problema es la confusión y el consecuente peligro que pueden causar a quienes no conocen el camino...

Tania dijo...

Lo malo es que son muchos los que desconociendo el camino, suelen señalizarlo por los atajos que ellos mismos crean y al final aparecen mojones en todas direcciones menos en el camino principal.

Anónimo dijo...

gracias por comentarlo tania xq del otro tema ni noticias tengo snifff:(
espero verte en la de guayedra.Besitos,Mon.