domingo, 16 de enero de 2011

Una imagen vale más que mil palabras (7)

CAMINO DE LOS ORCHILLEROS DE GUGUY


La primera y única vez que realicé esta impresionante circular, hace ahora seis años, nunca pensé que quedarian grabadas en mi mente, tantas sensaciones y emociones dispares; por fin habia transitado por unos parajes cargados con mucha historia, de las que siempre me habian llamado poderosamente la atención, principalmente el laborioso y arriesgado trabajo de los Orchilleros de San Nicolás. Durante el trayecto, es fácil trasladarse hasta finales del XIX e imaginarse como estos campesinos, acusados por el hambre y la falta de recursos económicos, se exponian sin alternativas a los infranqueables cortados del sector noroccidental del Macizo de Guguy en busca de un liquen que crece en los paredones costeros de barlovento, allí donde el alisio envuelve a los acantilados en una suave bruma salada que hace brotar las orchillas.

Es este el factor positivo, desde mi experiencia personal tras efectuar el imponente circuito, que quedó guardado en mi mente, satisfacciendo una necesidad de conocer este itinerario desde que era prácticamente adolescente.

Sin embargo, este camino tiene también su lado negativo; nos encontramos en uno de los accesos a los acantilados del noroeste de Guguy más arriesgados, complicados y dificultosos que todo caminante pueda encontrarse en los siempre sorprendentes riscos aldeanos.



La orografia es tan extrema, que el antaño Camino de Los Orchilleros ha quedado sepultado por el olvido, quedando aislado en mitad de pronunciados desfiladeros marinos. Y es que casi nadie se atreve a internarse en este pequeño malpais basáltico de formidables escarpes que protegen su historia celosamente, interponiendo una y otra vez una serie de obstáculos naturales que son solo rebasados por los más osados.

La dureza de un paisaje casi lunar que solo han visto pocos privilegiados, hace sentir angustia en muchos puntos, sobre todo allí donde el risco no permite su acceso y el caminante se empeña en querer desafiarlo. Las exposiciones a profundos barranquillos verticales cerrados en "v" muy estrecha, es una constante en todo el recorrido. De ahí que el Camino de Los Orchilleros, dé una de cal y otra de arena.. Sin embargo, la congoja que a veces acompaña en este itinerario, altamente técnico, donde el risco no entiende ni se interesa por miedos y vértigos ajenos, queda compensada por la enorme satisfacción que produce el haber camino por un sendero que ha sido testigo de tantas hazañas históricas, cuya meta, en ocasiones con un final infeliz y destino muy cruel, era el de dar de comer a una población hambrienta y castigada por la miseria, como lo fué el pueblo aldeano hace más de 150 años.

Hoy en dia, lo único que queda de la labor del Orchillero es su senda perdida, emblemática para muchos aldeanos, aquella donde muchos perdieron lo más preciado y que en las alturas siempre observa al gran valle desde la pétrea muralla del promontorio desde donde fué trazada en su tiempo.

Con toda seguridad, este trabajo, debe ser reconocido como todo un mérito para esta gente..
---------------

Sin duda alguna, el Camino de Los Orchilleros tiene su protagonismo en esta sección.

Es bien conocida la Circular de Amurgar - Los Picachos, desde la Degollada de Peñón Bermejo, por los Saltadores del Garrote y los vecinos de San Nicolás, aquella que circunda y flanquea la impresionante cresta rocosa, que en forma de pequeña sierra montañosa, desciende vertiginosa desde las cumbres de Los Cedros hasta precipitarse al Atlántico, en un escalón litoral de poco más de 500 metros de alto. En su descenso, se elevan pequeñas cumbres piramidales con cima aplanada, en el caso de Amurgar (Almuggar - Ilmuggaren [posible derivación de Almogaren]) o con punta aguda y pronunciada, como Los Picachos (Verichuelos [Vericuetos o monte surcado de andenes o pasos de montaña]), dejando a un lado y a otro, la intersección de pequeños y desnivelados barranquillos de cauce vertical y cerrado, chimeneas volcánicas, capas porosas de piroclastos y pronunciados desfiladeros, donde el color ocre resalta en cada rincón del terreno.

El conjunto de la panorámica, donde no existe apenas el verde, equipara a un minúsculo paisaje lunar, un fragoso malpais o un pequeño trocito del Parque de Timanfaya.

Áspero, tosco e inhóspito a la vista, paradójicamente no pierde ápice de una inmensa belleza volcánica de extrema crudeza, que fascina no solo por su colorido tostado y bermejo, sino por su relieve antiguo, descarnado y donde el poderoso riscal es el protagonista desde cualquier perspectiva.

A diferencia de las rutas a Los Cedros u Hogarzales, en las cuales, dificilmente se ha podido diseñar parte de un sendero, el Camino de Los Orchilleros solo queda trazado en un 20% del total de la circular, quedando el resto no solo poco accesible al caminante, sino que las zonas infranqueables lo son de forma totalmente contundente; son famosas las perpendiculares y muy afiladas aristas de la vertiente interior del circuito, que separan las diferentes laderas verticales de Los Picachos, asi como los morros aislados y en punta, colindantes a esta montaña. No se tienen datos de personas que hayan podido atravesar esta parte del recorrido.

El camino parte a poco más de cien metros al oeste del pago aldeano de Cormeja (Cuevas Bermejas), aunque en su fase inicial está muy desdibujado; como referencia puede tomarse la cresta norte que se precipita de Los Picachos hasta un lomo llamativamente inferior. No es nada fácil si se desconoce el lugar.

Este lomo forma parte del itinerario y es fácil de identificar por los pequeños barrancos que desaguan hacia los pagos inferiores, Albercón y norte de La Marciega.

Tomando el barranquillo de Cormeja [SO], se desvia rápidamente hacia el [O] en un pronunciado ascenso hacia el lomo anteriormente citado; dejamos sobre nosotros una importante red de laderas y rampas de acusado desnivel surcadas por numerosos andenes bien destacados, en su mayoria muy aéreos, que vienen de la falda occidental de Amurgar hacia Picachos: son los antiguamente llamados Riscos de La Orchilla.

La subida se hace angosta hasta llegar a una zona donde el sendero aún es sutilmente visible, sobre todo para los Saltadores del Garrote y de cómodo trazado, salvando una pequeña arista al [SO] y llegando asi al Lomo de Los Orchilleros, el último tramo bien pisado que ofrece el itinerario. A partir de aqui, el sendero desaparece, en parte por la acción erosiva de un terreno que por su naturaleza cambia constantemente y por el escaso tránsito de senderistas.

La subida se hace más dura hasta llegar a lo alto del lomo, siendo a su vez un paso que da acceso a la vertiente contigua; hemos llegado a la aérea Degollada de Las Gambuesillas, sector conocido por tener numerosas gambuesas o corrales para ganado ubicados en zonas altas de montaña.

Desde este punto, el trayecto se hace muy complejo y arriesgado. Ha de borderase el profundo y escarpado Barranco de Las Gambuesillas, de cauce ancho pero cabecera tremendamente vertical, que desagua en La Marciega. El itinerario se efectúa por medio de un andén natural pegado e incrustado en la ladera occidental de Picachos, declive que impone muchisimo, ya que forma perfectamente un ángulo casi recto con el barranco que serpentea a sus pies.

El andén se encuentra a unos 400 metros de alto, tal vez más en ciertos puntos, con exposición permanente a un vacio que produce angustia nada más verlo.

Sin embargo, existen otros andenes superiores, que rozan casi la cumbre de la montaña, de casi 700 metros de alto.

El rodeo es peligroso; el andén al ser natural, tiene en algunos tramos, pequeñas estalactitas que hacen que el caminante deba agacharse, o bien zonas en los que se encuentra colapsado. En esta última posibilidad, se ha de bordear la senda por fuera de su trazado, exponiendose más aún al poderoso abismo hacia el lecho de Gambuesillas, que desde esta altura asemeja un gigantesco embudo que se estrecha aparatosamente en su desembocadura. Esta parte del circuito es muy agobiante y ha de tenerse mucha seguridad en uno mismo para evitar la angustia que produce tal exposición. Son frecuentes, en personas que la hacen por primera vez, los pensamientos de retornar nuevamente y no continuar con el itinerario.

Si se retroceden 150 años atrás, posiblemente este paso aéreo podria haber sido más accesible, por lo que no era dificil ver orchilleros que iban y venian desde Cormeja hacia lo alto del cantil costero, atravesando más confiados la cabecera del barranco, incluso antes del alba. Actualmente y debido a que el terreno se rompe con facilidad y al desprendimiento en lajas de las laderas occidentales de la montaña, el andén ha quedado más expuesto y se ha estrechado considerablemente. Asimismo, la caida de rocas en grandes lascas, aumenta más la verticalidad de la zona.

Después de bordear la cabecera del barranco, se llega a la Degollada del Tímpano, en la confluencia final de la cresta rocosa que baja de Los Cedros hasta su caida al mar. Desde esta degollada hay vistas inmejorables de la Punta de La Aldea y una visión poco usual del valle visto desde el mar al interior, pero a cota alta.

Es aqui donde los orchilleros procedian a cruzar el acantilado hasta el interior del macizo (Vallermoso) o hasta Sanabria, mediante andenes con exposición directa al mar, sobre los 400 metros de altura, como el Andén Blanco o de Barriga, por donde debian reptar boca abajo debido a su estrechez. Este paso se encuentra justamente sobre el Roque Colorado, el saliente marino de color rojizo que fué testigo de varios desriscamientos en la zona, en la época de recolección de la orchilla.

Solo pensar en que un ser humano haya podido atravesar toda esta red de sinuosos precipicios marinos dá escalofrios.. Las alturas y "tragaderas" hacia el mar debieron hacer estragos en los que tuvieron el infortunio de caer.


A partir de aqui toda senda practicable queda obstaculizada por agudas aristas intrincadas, barranqueras colgadas, diques desplomados y estrechos canalizos que se precipitan al océano, dejando a ambos lados paredones costeros, fugas impresionantes y andenes imposibles. La ventosa Degollada del Tímpano, denominada asi por algunos que presentan una sensación acústica de "vacio" que se produce en una zona alta y silenciosa, pone fin al itinerario en el corte del acantilado sobre el Roque Colorado y solo permite vistas de la declinación del macizo en forma de grandiosos riscos hacia la inmensidad del mar.

Cualquier otra opción de seguir adelante seria descabellada, a la par de imposible, ya que a dia de hoy, los andenes utilizados por los orchileros para pasar a Vallermoso están colapsados, al menos el superior. Los inferiores, hasta dos, requieren de la peligrosa bajada por una estrecha fuga hasta su acceso en mitad del cantil; se desconoce su estado actual y su visión es perfecta con unos buenos prismáticos orientados hasta esta zona desde el muelle aldeano de El Perchel o desde los escarpes más altos de la Caleta del Puertillo.

Se presentan como bandas blanco-amarillentas en contraste con la oscura piedra del acantilado, que lo atraviesa horizontalmente rumbo [SO] y se pierda en la sucesión de aristas que separan las diferentes paredes litorales.

---------------

Muchos entenderán ahora por qué el Camino de Los Orchilleros dá una de cal y otra de arena; satisface como dije a comienzos del texto, el explorar un lugar con tanta historia dentro del municipio de poniente y por las bellas panorámicas de lugares remotos a los que probablemente jamás se tendrá acceso, pero posiblemente el precio a pagar fué y será demasiado alto para algunos, no para todos.

Existe otra variante del Camino de Los Orchilleros del Andén Verde, los tramos de la Degollada de Las Conchas a PanyAgua y desde El Balcón a Las Arenas por el temido Paso del Marinero, otro paso aéreo que serpentea la cornisa de los viejos Acantilados del Carrizo, bajo el Andén Verde. Pero esto requiere sin duda de una nueva entrada que quizás se coloque más adelante.

Desde luego, la recolección de la orchilla en tiempos pasados es una labor que no debe olvidarse, sobre todo en memoria de muchos que fueron al risco con la esperanza de paliar una economia muy empobrecida y lamentablemente no regresaron jamás..



Fotos: Manu, Victor S., Juan Antonio Q. y Asociación de Saltadores del Garrote de Amurgar

1 comentario:

Anónimo dijo...

No tenia idea de un camino asi y eso q soy moganero desde chico y he ido a trabajar a la aladea un monton de veces.Increible,gracias por compartir.
Ervigio Dominguez Rosales