Una buena opción a elegir en el itinerario de Las Grandes Presas, que permite conocer un sendero poco habitual y que nos llevará a una impresionante "atalaya" panorámica desde donde se abarca una perspectiva poco vista pero completa de todo el Embalse de Soria.Este itinerario, altamente recomendable tras las lluvias, es muy conocido y elegido por los excursionistas extranjeros que vienen del norte de Europa a realizar senderismo a la isla, formando parte de uno de los atractivos turísticos en el sector británico y alemán sobre todo y que incluso incluyen panfletos de propaganda en sus paises de origen, dando a conocer tan significativa caminata.
Esta variante es más o menos corta, de menos de 5 horas, pero el fuerte ascenso a través de una angosta cañada y el sorteo de varias barranqueras empinadas que llegan a Soria hace que se tenga que ir con precaución y paciencia por uno de los tramos menos visitados de la Circular de Las Presas.
Es una opción interesante y llamativa, sobre todos para aquellos que gusten de localizar puntos en altura que permitan extraordinarias perspectivas y que durante la realización del recorrido, el senderista se interna en micro-paisajes aislados.
Antes de llegar al mismo dique, se ha de tomar un desvio mal marcado hacia el norte, aguas arriba de la presa, bordeando las suaves laderas que desaguan en Soria. Allí se encuentran los restos sumergidos del antiguo poblado de Soria, el primero que se construyó a principios del XX y que quedó sepultado bajos las aguas cuando se finalizó la presa. Posteriormente, se volvió a levantar el pueblo en la orilla opuesta y a nivel muy superior al original, evitando asi que incluso si la presa llegase a rebosar (circunstancia que nunca ha tenido lugar desde su construcción debido a su gran altura), las fincas colindantes y el resto del pago no tuvieran ningún problema de inundación. Sin embargo esto no siempre sucede y cuando las aguas aumentan considerablemente de nivel, mucha vegetación, entre ellas palmeras de gran porte, quedan sumergida.
Cuando los niveles de agua están muy rebajados, los restos de las edificaciones quedan en la superficie, junto a una gran multitud de cuevas.
El sendero por qui está poco marcado, pero como referencia podemos tomar el contorno de la presa. A dia de hoy las aguas están muy subidas, por lo que hay puntos en los que la ladera se hace muy pronunciada; mientras nos acercamos a uno de los ramales traseros de la presa, uno que trae agua de los Riscos de Ayacata por el barranco del mismo nombre y de las laderas laterales que sostienen a la mesa, vista durante toda la travesia, las rampas van adquiriendo más inclinación. Dejamos a la derecha varios monolitos y roques redondeados.
Como fondo a la estampa, la alta Mesa de Soria, levantada sobre una plataforma de caideros inaccesibles que rondan los más de 200 metros de altura hasta el embalse, custodia la presa.
Para que la inclinación de las laderas no entorpezca el paso, es conveniente caminar hasta la base de la mesa, muy cerquita de la orilla de la presa, hasta llegar asi a un pequeño tributario que sale de la banda izquierda (sureste) de la mesa, atraviesa una garganta de riscos y baja rápidamente a llevar agua a Soria.
Este barranquillo es el que tomamos como inicio de subida. Como referencia, la Mesa de Soria siempre quedará a nuestra izquierda, en las alturas.
La subida inicial se hace a través de la desembocadura de este barranquillo en una pequeña meseta de suave inclinación pero que a medida que abandona la orilla de la presa, se hace escalonada.
Los primeros 50 metros son suaves, en ascenso a buen ritmo, hasta llegar a una pequeña garganta cerrada a ambos lados por dos cortados prominentes en forma de "v garabateada" y que hace estrechar el cauce del tributario bastante.
Desde este punto, la subida cobra un nivel más fuerte, ya que la inclinación se ha acentuado muchísimo, pero sin ofrecer peligro alguno.
Una vez atravesamos esta garganta, todas las vistas hacia Soria quedan ocultas bajo los altos paredones que cierran el barranquillo en este punto. Es la parte más aislada y salvaje del itinerario.
Si miramos a las alturas y a nuestro alrededor, un gran circo de riscos y escarpes con muchas cuevas y diversas formaciones rocosas nos dan la bienvenida a un lugar poco transitado y frecuentado; la sensación es parecida a la de encontrarse en el interior de una "micro-caldera" u hoya gigantesca, cerrada por todos sus lados por las empinadas barranqueras que bajan de sus cumbres, los riscos que parecen desmoronarse y las cuevas aéreas. La presencia de estrechas fugas y canalizos empotrados entre pared y pared hacen que la zona sea increiblementa bella e invite a conocer estas hendiduras y cavernas en rutas posteriores..
Nos queda la subida final a la mesa, más exigente que hasta la ahora realizada; desde el norte (banda izquierda del morro), nace el barranquillo que hemos tomado como guia para llegar a ella. Hay que subirlo en zig-zag por su inclinado cauce, en ciertos puntos desviándose mucho a la derecha y otros a la izquierda, según la irregularidad del terreno. Como referencia se encontrarán pisadas de cabras salvajes y alguna que otra senda estrechita hecha por estos animales.
A medida que ascendemos, vuelve a aparecer la presa unos 120 metros por debajo y la visión de aqui de todo el recorrido asemeja a auna "gigantesca tragadera", donde se unen todos los barranquillos del circo de escarpes para llevar sus aguas a Soria, atravesando la garganta.
En poco más de 50 minutos de subida serpenteante, llegamos a la cresteria que une la Mesa de Soria con el Lomo de La Palma. La cresteria es espectacular, teniendo vistas hacia los Riscos de Ayacata y los laderones enormes del Barranco de Soria al norte (vista sublime) y de la Presa de Soria y sucesión de cañadas que la resguardan hacia el sur. De frente, al suroeste, las rampas del Barranco de Arguineguin y la inconfundible silueta de la preciosa Montaña de Tauro.
Al centro, los Riscos de la Majada Alta con el Caidero de Soria y el muro de la Presa de las Cuevas de Las Niñas, rodeado todo por el Pinar de Pajonales.
Al este se vislumbran los Riscos de Las Tirajanas y Risco Blanco, las altitudes máximas de la isla junto al Campanario y Pico de Las Nieves, también visible desde aqui.
Asciende rápidamente la angosta cañada y se llega asi a la base de la mesa, que tiene dos desvios; uno por su parte anterior, puede roderase hasta donde el terreno lo permita, pero tiene puntos muy expuestos al vacio que pueden impresionar bastante.
Para subir a la cima de la mesa hay que trepar, bien por garrapateo los primeros 10 metros pero la piedra en su tramo superior es muy lisa. Sin embargo la pared anterior si está agujereada pero está directamente expuesta al abismo.
La panorámica es indescriptible.
Para el regreso se ha de tomar o bien el mismo camino de regreso (precaución en la bajada que se hace muy pronunciada y la presencia de lodo hace que el sendero sea resbaladizo) o se hace la cresteria hasta llegar próximos a los riscos cercanos al camino habitual que viene de Chira. Esta última opción es más arriesgada y si se desconoce el luar mejor no hacerla, pues no existe sendero trazado en ni un solo punto. Solo la orientación de saber donde está el camino original puede conducir bien al senderista; en caso contrario, es preferible retornar sobre nuestros pasos.
Vista de la Presa de Soria desde el ascenso por el barranquillo y antes de llegar a la garganta.La cresteria tiene puntos muy agudos y cortados muy bruscos que hacen que tengas que garrapatear o destrepar por pequeños caideros muy expuestos a caidas de más de 20 metros. Esta opción no es muy agradable, sinceramente.
En 30 minutos, se conecta con la via principal que nos devolverá al muro contenedor de Chira y fin de la micro-circular.
El recorrido efectuado tiene unos 6 kilómetros aproximados de trayecto en circular, 2 de los cuales atraviesan la cresta. La ruta se finaliza en unas 4 horas y media a paso contínuo, aunque podria aumentarse más si ha llovido y el suelo se encontrara muy deslizante.