lunes, 25 de octubre de 2010

Circular: variante a Lina desde Cuevas de Las Niñas


Aunque ya ha comenzado a refrescar, aún se siente algo de calor y bochorno en ciertos tramos de esta circular, sobre todo en la vertiente orientada hacia el oeste, por lo que es preferible realizar esta variante después de unas buenas lluvias o en la entrada del invierno, cuando la temperatura sea más llevadera y el paisaje luzca reverdecido tras el paso de las aguas.

Es exactamente el paisaje, sobre todo las mesetas, como muchos las llaman "los prados suizos", el que destaca tras las lluvias por su increible verdor y los numerosos arroyos que nutren los profundos barrancos, cortos y encajonados del sector occidental de la Reserva de Inagua.
Aunque en principio se quiso enlazar el Barranco de Vigaroy, a través del andén de la Montaña de Las Monjas y llegar al poco conocido Barranco de Lina, finalmente se optó por hacer una interesante circular que partió desde la Presa Cuevas de Las Niñas, recorrió una gran extensión del pinar en cadena Pajonales-Ojeda-Inagua, para volver de nuevo al embalse por la Cruz de San Antonio.

El calor persistente, hizo tomar esta decisión a última hora.


El Barranco de Lina es un pequeño tributario del Barranco del Cofre, al que se une en la llamada "zona de pilancones" o "los charcos del Cofre", allá donde este barranco se une a su vez al de Siberio en una confluencia en forma de gigantesca "s" y donde los amantes del ráppel pueden disfrutar del descenso de altos caideros que custodian gran cantidad de piscinas naturales, algunas de poco más de 3 metros de profundidad. Obviamente a dia de hoy permanecen muy rebajadas en su nivel de agua empantanada o secas, debido al fuerte calor que ha asolado la zona durante todo el verano y parte de este otoño.

Sin embargo, tras el paso de una borrasca del sur, como la que descargó a principios de este año en todo el sector occidental grancanario, este barranco tiene fama de conducir a raudales una gran corriente de agua procedente de las zonas altas del Macizo de Pajonales, que deja sus pocetas llenas de un agua color turquesa y listas para el disfrute del baño en un área totalmente aislada de la civilización, en pleno corazón de la Reserva de Inagua.

A pesar de la gran cantidad de pilancones que presenta la desembocadura del Cofre en Siberio, las más aptas para el baño son las inferiores, ya que las de la zona superior se hallan enclavadas en un estrechamiento muy acusado del cauce del barranco, denominado Garganta del Cofre y es ahí donde habitualmente las personas van hacer ráppel, descolgándose por sus inclinadas laderas de piedra pulida al agua y lajas. Es muy famoso este enclave entre los asiduos a esta variante de barranquismo.

Todo este sector está caracterizado por la sucesión de pequeños pero encajonados barrancos, de altos laderones que se abren "en abanico" desembocando uno a continuación del otro, hasta que el mayor confluye en el Gran Barranco de La Aldea.

Asi, el Lomo de San Mateo se une a Lina y este a su vez al Cofre, que termina por desaguar en Siberio, para finalmente acabar vertiendo todas las aguas procedentes de todos estos barrancos, al de La Aldea o bien a rellenar el Embalse de Siberio.

Dado que todo este enclave presenta una sucesión de lomos y crestas muy altos que separan los barrancos entre si, es un área poco frecuentada, en especial la zona de Lina, barranco caracterizado por sus grandes caideros empotrados en su cauce y por donde discurre el agua, su frondosa vegetación, que quedó en parte arrasada por el incendio del 2007 pero que ya se ha regenerado casi por completo después de las últimas lluvias, sus numerosos bancales abandonados y su poderoso aislamiento; en el margen izquierdo se levanta la cadena de lomos que lo separan del sector Vigaroy - Roque Astrado, altos y muy complicados para su tránsito y el de la derecha, los laderones que lo separan de los sucesivos barrancos que bajan por la vertiente occicental, en este caso, El Cofre.

Existe un lugar denominado Vivero de Lina, junto a un grupo de chozas que son utilizadas por algunos como refugios. Son las conocidas Cabañas de Lina y representa uno de los lugares donde ha quedado prohibido el tránsito a senderistas dentro de la Reserva de Inagua.
La zona está muy aislada y es de extraordinaria belleza, cerrada por altos riscos que permiten su acceso solo por un senderito que serpentea barranco arriba.

Desde el camino principal, salen varios ramales (para futuras rutas de inspección) que se desperdigan hacia las zonas de pinar o hacia su vecino, el Barranco del Lomo de San Mateo. No obstante, la poca frecuencia de visitas a este lugar, han hecho que gran parte de estos andenes y vericuetos se desdibujen y que el caminante no sepa orientarse bien si desconoce la zona.




Esta circular es bastante larga y se aconseja comenzarla muy temprano. Requiere de resistencia física y la habilidad de caminar por ciertos tramos toscos y con piedras sueltas, asi como el ascenso de varios lomos y cabeceras de barrancos de desnivel moderado.

Desde el Embalse de Las Niñas tomamos la pista que lleva a Ñameritas, pasando cerca de la Cruz de Las Huesitas y tomando el desvio hacia el noroeste, que nos lleva de inmediato hacia la Casa Forestal de Pajonales, situada bajo las faldas del morro del mismo nombre.
Este primer tramo es todo por pista.

Una vez aqui, se toma el sendero habitual que lleva al Roque Mulato, por los Llanos de Juan Martín o Las Mesillas, grandes extensiones de llanura que cuando están reverdecidas semejan a un paisaje tipico irlandés o suizo, como bien dicen por ahí, con numerosos arroyos que bajan del vecino Morro de La Negra y que desaguan en los imponentes desfiladeros del Barranco del Sao, en el impresionante Cañón de Taiguy (el Cañón del Colorado grancanario) (muy recomendable).

El camino desde la casa forestal es fácil, aunque en su tramo inicial pasa por una finca privada (al menos eso reza en un cartel que prohibe el paso a senderistas y en el que se incluye la supuesta ley y número que rige esta prohibición...¿?).

Si el dueño está por los alrededores y con la antipatia que lo caracteriza (por experiencia propia en varias ocasiones), es muy probable que no permita el paso desde aqui. Sin embargo existe un camino a cota superior, bordeando un pequeño embalse que se halla fuera de los limites de la finca, pero tiene tramos desdibujados y podrian despistar fácilmente al caminante. 

De un modo u otro, se llega a las esplanadas de los Llanos de Juan Martin, bajo el inconfundible Morro de La Negra que se levanta junto al Solapón de La Carniceria. La meseta es amplia y está surcada por varias escorrentias que desaguan en el imponente precipicio de más de 100 metros de alto que dá hacia el Barranco del Juncal, por la banda de Taiguy. 

Tras una borrasca, el pasiaje en este sector es sublime y pueden verse enormes cascadas que caen por toscos y altisimos caideros verticales de 60 metros de altura, hacia el Cañón de Taiguy (muy recomendable).. un espectáculo indescriptible observado por las pétreas formaciones rocosas en forma de rostros que parecen custodiar la zona y que son muy características del lugar.

Rumbo oeste, seguimos en descenso por el fabuloso sendero que lleva al majestuoso Roque Mulato y que a su vez nos permite visualizar por primera vez, las zonas altas del Barranco del Cofre, que baja paralelo al del Juncal - Siberio solo que por la otra banda.

Vistas espectaculares desde el roque, que ya han sido descritas en la ruta Circular de Taiguy.

El sendero sigue su curso por la parte posterior del roque, hacia la vertiente del Cofre y va descendiendo rápidamente la tosca ladera (atención por tramos resbaladizos) hasta que llega a nivel inferior, sin llegar aún al cauce del barranco.

Asciende de nuevo para desembocar en una pequeña meseta donde se hallan los restos de la Casa de Juan Mateo.

Desde el roque hasta aqui se han podido emplear unos 45 minutos, sobre todo porque el terreno es resbaladizo y escarpado a su vez.

Bonitas perspectivas de la Montaña de Las Monjas desde esta pequeña meseta y la sucesión en abanico de los Barrancos Occidentales de Inagua.

La bajada desde la Casa de Juan Mateo hacia el Cofre está desdibujada, pero no resulta complicado descender por varios bancales abandonados colgados de la ladera y enlazar con la subida hacia la banda opuesta; en el cauce del Cofre, se vé perfectamente el camino que sube hacia el lomo que separa este barranco del de Lina.

Una vez se asciende, se llega a una pequeña degollada que dá paso a una cañada cubierta de escobones retorcidos y chamuscados, resultado del paso del fuego hace 3 años.
En zig-zag se baja para llegar al cauce de Lina; el silencio tan profundo en esta zona dá referencia a lo aislado del lugar.

Ahora retomamos el barranco aguas arriba (si se bajara se llegaria a la confluencia de este barranco con el del Cofre), subiendo pequeñas lomas de tierra rojiza y pasando cerca de numerosos bancales. Habremos dejado el lecho del barranco a nuestra derecha y hemos podido observar grandes caideros por donde trepa la vegetación en busca del agua.

Todo el barranco presenta numerosos escalones naturales de varios metros de alto, de ahí que sea muy dificil su tránsito por el cauce y se opte por ascenderlo por una de sus laderas.
Llega ahora un punto clave que permite visitar el Vivero de Lina. En la subida, aparecerá a nuestra izquierda un mojón visible compuesto de varias piedras carbonizadas. Puede ser pasado por alto, por lo que hay que prestar mucha atención; aparece a los 25-30 minutos de haber comenzado el ascenso aguas arriba del barranco.

Si no se toma y se sigue subiendo, conectaremos directamente con el Barranco del Lomo de San Mateo, que confluye cerca y de aqui al inicio de subida hacia la Degollada del Agujero o al andén que bordea la Montaña de Las Monjas, por la Hoya de Los Poleos.
Seguimos esta sutil desvio y entre pinos y tabaibas llegamos a las chozas y el vivero, a dia de hoy bastante descuidado. Sobre ellas está la Degollada de Lina, pero su acceso es imposible desde aqui.

Se prohiben senderos para quedar en el abandono..

No obstante, la sensación de tranquilidad y la belleza de los riscos que quedan de frente, entre ellos la cresta que finaliza en el famoso Roque Astrado hace que valga la pena internarse en este enclave durante unos minutos.

Para volver, regresamos sobre nuestros pasos y seguimos en ascenso barranco arriba, llegando al del Lomo de San Mateo, donde el camino desaparece. Hay que ir entre el pinar, sin perder de vista la cabecera del barranco que queda justo de frente.

En cierto punto llegamos a un pequeño "puente" de piedra que conecta una banda del barranco con la otra; la del suroeste sube dificultosamente un tramo derruido hasta llegar al andén de la Montaña de Las Monjas (muy recomendable). Viene a finalizar en el Cortijo o Casas de Inagua, cerca del Viso.
Puede hacerse esta variante, pero el tiempo empleado para finalizar la circular se incrementaria muchisimo.

La otra opción es subir hacia la Degollada del Agujero, mediante un temendo zig-zag que salva un desnivel de más de 200 metros (unos 40 minutos de subida incesante) a través de la gran cabecera del Barranco del Lomo de San Mateo.

Si se prefiere, puede retrocederse de nuevo y deshacer toda la ruta hasta Lina de nuevo, pasando al Cofre, etc..

Como se prefirió hacer el circuito o bucle, se subió hasta la Degollada del Agujero y se tomó rumbo sur hacia la Presa de Las Niñas nuevamente, a través de la pista forestal que atraviesa toda la reserva.

Pasamos cerca de la base de las montañas de Yescas y La Alsándara, en el Pinar de Ojeda (futuras rutas de inspección) y salimos por la Cruz de San Antonio, una hora más tarde, cerca de uno de los ramales de la presa.

Casualmente tanto el inicio de la circular como el final, se hace por pista, siendo el punto más atractivo la zona interna desde Pajonales hasta el Lomo de San Mateo, todo por sendero y ciertos puntos por intuición.

Sin duda alguna, merece enormemente la pena hacer este circuito después de unas buenas lluvias, aunque vuelvo a recordar que se recomienda empezarla tempranito ya que es larga (más de 18 kilómetros) y en la zona interior de los barrancos hay que prestar mucha atención a senderillos que conducen a bancales, pocetas y caideros y que han de obviarse.

Esta zona tiene muchisimas alternativas a elegir en cuanto a variantes dentro del mismo sector y enlaza con varias rutas importantes y de exploración que invitan a que sean visitadas próximamente.
Es toda una red de caminillos y senderos que descubren bastantes rincones de Inagua que pocos conocen. Un pequeño mundo de senderismo en un solo área..

Muy recomendable.

2 comentarios:

Toni dijo...

No sabes como estoy esperando que caiga una buena para ir al Cofre, Mulato, el Toro, etc... :D Una buena ruta la que describes. Saludos.

Tania dijo...

Esta zona tiene un encanto único, uno de los lugares de Tejeda que más me maravillan. El paisaje es duro, impactante y sobrecogedor a la vez.. los pequeños cañones se muestran en toda su belleza en este sector.

Saluditos.