jueves, 8 de septiembre de 2011

Variante de subida al Muro de Miguel Trejo

Tras el interés mostrado por la tercera circular descrita en el blog recientemente y el hecho de que varias personas hayan preguntado via e-mail por el ascenso al Muro de Miguel Trejo, dejamos a continuación la variante de acceso a dicha zona, dentro de la misma circular descrita anteriormente y publicada hace ya tiempo.

Se reitera una vez más, que tanto el circuito principal como esta variante, no son aptas para personas aprensivas a las alturas.


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Puede presumir sin duda alguna, de ser uno de los mejores miradores naturales del Macizo de Tamadaba, junto a la Vueltas del Palomar que queda unos 150 metros por encima y a excepción del propio Faneque, que ofrece inmejorables panorámicas de los grandes surcos de la Cuenca de Guayedra, de los profundos barrancos afluentes al de Agaete y de la recortada costa del noroeste grancanario, visualizándose a vista de pájaro, la sucesión de pequeñas playas rocosas y caletas de arenas negras, que desde Sardina del Norte se extienden hacia el oeste, bajo la permanente custodia de los pétreos mega-acantilados del Andén Verde.



La zona es de paso obligatorio para los amantes de las alturas que desean enlazar este sector con los andenes que ván hacia Barranco Oscuro, contorneando la cornisa de precipicios del sector noroccidental del macizo y caracterizados por ser altamente aéreos, vertiginosos y no aptos para la mayoria; la increible senda superior, muy estrecha, que a veces desaparece dejando paso libre a las impactantes pendientes, se pega a las infranqueables paredes verticales desde donde nacen y descienden, de forma muy pronunciada, los barrancos principales de la Cuenca de Guayedra, hasta llegar al cauce perpendicular del Barranco Oscuro, lo cruza mediante trepadas muy exigentes por su lecho escalonado y continúa hacia las encaramadas laderas del escabroso Barranco de La Palma. Algunos tramos del cauce del barranco, aquellos más verticales, están provistos de anclajes de sujección para sortearlos con más seguridad.


Vista del Puerto de Las Nieves desde el Muro de Miguel Trejo.

Panorámica de Faneque desde el muro, con el andén inferior y superior que se dirigen a Barranco Oscuro, sobre las rampas del Barranco de Guayedra.


Aconsejado a todos aquellos que no conozcan el lugar y gusten de las trepadas por áreas muy exigentes del macizo. Lógicamente, el vértigo de altura ha de ser nulo para transitar estas vias de altura.

Tomando el popular Caminillo Viejo de Tamadaba, aquel que arranca en la carretera que une Agaete con La Aldea, a la altura de la Degollada del Roque Partido, se llega al Lomo del Manco, tras pasar el desvio, junto a una pequeña era, hacia el Canal de Guayedra.

Tras pasar la era, que deja al frente el inicio del sendero hacia el canal, se sube a la izquierda (NO) hacia el Lomo del Manco, zona famosa por sus fuertes rachas de viento y a continuación enlazamos con la aérea Degollada de La Arena, junto al Roque Bermejo, por un senderillo muy estrecho y que cobra altura con rapidez, bordeando la prominente cabecera del Barranquillo del Moro, popular por sus inclinadísimas laderas.

Una vez en la degollada, observaremos que la sinuosa senda prosigue su trayecto en ascenso bordeando un gran espolón, con paredes verticales donde sobresalen toscos bloques de piedra; sobre el está el Muro aborigen de Miguel Trejo, datado del siglo XVI.
Hay que abandonar el camino principal, hacia la derecha y a unos 10 metros de la degollada, para subir ladera a través por la vertiente noroeste del espolón, hasta alcanzar casi su base.



Camino que viene del Lomo del Manco y pasa por la base del espolón.


Se aconseja subir el espolón por su banda norte, ya que la occidental es aún más vertical y tiene comprometidas caidas de varios metros en caida libre.
Tras llegar a la base, se rodea a la izquierda (N) y se comienza el ascenso, mediante trepadas muy suaves al principio, hacia los diferentes niveles de la pared del espolón, que a modo de estrechas plataformas ligeramente salientes, nos van conduciendo a la cima. A medida que se sube, la pared se hace más perpendicular y las trepadas, por tanto, mucho más exigentes. Los últimos 5 metros se suben casi de pié.

Se visualiza en el ascenso, la magnífica fachada norte del macizo y los Roques de la Rajá y Quesá. El terreno, en ciertos puntos es resbaladizo, de picón, por lo que mucha precaución.
El espolón se encuentra encaramado justo sobre la arriscada cabecera de un profundo barranquillo tributario al de Agaete que se estrecha notoriamente a medida que desciende; desde este punto se observa el "efecto embudo o tragadera" del terreno, es decir, un enclave abierto y ancho en sus zonas de cota más alta y que se estrechan precipitadamente riscos abajo.

En verde se destaca el camino estrecho habitual que vá hacia Berbique, recorriendo grandes rampas vertiginosas que descienden hacia el Barranco de Agaete. En rojo, la subida por garrapateo al espolón donde se encuentra el Muro de Miguel Trejo y su posterior bordeo para tomar la senda que vá hacia Berbique, unos 20-25 metros sobre la principal. En blanco, la bajada muy exigente por la barranquera desde la cima del espolón al sendero principal (no recomendada).


Al llegar a la cima, aparece en el acto el muro aborigen, de casi medio metro de altura y que asciende rampas arriba, por los escarpes menos frecuentados de Tamadaba.

Vistas espectaculares desde aqui de toda Guayedra y la fachada noroccidental del macizo, coronada por el pinar. De frente, al oeste, la impresionante silueta del Lomo del Faneque, que finaliza desmoronándose mil metros hasta llegar al mar.


Vertiente noroccidental del espolón, no transitable debido a su gran verticalidad. En amarillo y rojo se señalan los inicios de los andenes que van a Barranco Oscuro.

La compleja red de andenes, tanto inferiores como superiores y que sobre la horizontal recorren el conjunto de paredones hasta llegar al Barranco de La Palma es muy llamativa; numerosas cabras salvajes y algún que otro muflón son los únicos que transitan con facilidad este paraje de grandes desfiladeros. Sólo verlos impresiona.

Si subir el espolón tiene su riesgo, bajarlo aún es más complicado, sobre todo si se pretende hacerlo por el mismo lugar por donde hemos ascendido.
No se aconseja hacerlo por aqui, pues al ser una pared vertical, la bajada podria resultar muy comprometedora; en estos casos, siempre es mejor subir a bajar. Advertir a su vez, que no existen en este tramo ningún tipo de enganches para ascenso en escalada, teniéndose que efectuar por garrapateo tradicional.

Hay dos opciones, obviando esta anterior para bajar del Muro de Miguel Trejo; la primera es a través de una barranquera que se precipita por el costado norte del espolón, que puede ser vista en la subida. El inconveniente es que su cauce es casi tan vertical como la pared del espolón, por lo que solo las personas con mucha experiencia en destrepes muy exigentes pueden hacerlo.
Esta variante se desaconseja en la mayoria de los casos, especialmente si existe viento en la zona o ha llovido recientemente.

Descartada esta opción nos queda la segunda.

Desde el muro, sale una pequeña senda aérea, que se dirige al norte, bordeando la cabecera de la barranquera antes mencionada. Este caminito está localizado a unos 20 metros sobre el principal que se dirige a la Era de Berbique y es la opción "más segura y menos arriesgada" dentro del complejo enclave fragoso en el que nos situamos, para abandonar la cima del espolón.

No tiene desvios ni atajos y recorre la base de los escarpes, descendiendo ligeramente a medida que llega a los bancales abandonados próximos a la era.
Antes, pasará cerca de una pequeña cañada empotrada entre dos prominentes riscos puntiagudos; subirla dá acceso al comprometido andén inferior que vá hacia Barranco Oscuro, aquel que queda más próximo visualmente cuando nos encontramos sobre el espolón de Miguel Trejo. Incluso los más veteranos en este tipo de rutas de riesgo, suelen obviar este andén, ya que bordea un cortado bastante profundo de "efecto embudo", prefiriendo escoger el superior al ser técnicamente "mejor transitable".

Desde la era sale el camino, en blanco, al Canal de Guayedra. Los andenes de la fachada noroccidental del Macizo de Tamadaba que se dirigen hacia Barranco Oscuro, sobre las rampas de la cuenca hidrográfica, famosa por sus declives muy acusados. Tras cruzar la gran fisura del barranco perpendicular, el andén prosigue su curso, a diferentes niveles hacia el vecino Barranco de La Palma, próximo a Faneque.


La via, con exposiciones vertiginosas hacia el vacio, se une finalmente al camino principal que viene de la Degollada de La Arena y llega a la Era de Berbique, donde o bien se baja a San Pedro del Valle por el Camino de Los Romeros, se sube al pinar o se retrocede de nuevo hacia la base del espolón de Trejo, concluyendo en una circular.

Los que desean tomar el andén superior y realizar la circular de regreso por el Canal de Guayedra, solo tienen que tomar el camino que desde la Era de Berbique enlaza con el Mirador de Las Vueltas del Palomar y de ahí acceder directamente son la aérea senda.

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PD: Una vez sobre el espolón, si se sigue la trayectoria ascendente del muro de Miguel Trejo, sobre el espolón e ignorando de momento la senda de salida, se llegará a una antigua era, bajo un gran escarpe que delimita el tránsito y obliga a descender nuevamente. Esto hace pensar en el cambio drástico sufrido en el paisaje desde el siglo XVI hasta ahora, pues aunque no se pueda continuar, el muro sigue su ascenso, por lo que antaño, si se podia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por compartir.
Suso R

nazaret dijo...

pal canal de guayi el 28 ;-)