lunes, 28 de junio de 2010

Variante: Cresteria Tifaracal - Altavista

El Barranco de Tejeda - La Aldea (también conocido como el Gran Barranco), ofrece sin duda, interesantes alternativas para los senderistas curiosos por descubrir lugares nuevos y remotos, aunque no existan senderos trazados, en su gran mayoria, se encuentren ocultos o en pésimo estado.

De interés señalar la barranquera que desciende de Altavista y "parte" la espectacular montaña en dos, separando sus cimas por una pequeña degollada que es, a su vez, cabecera de esta escorrentía y que desagua en la Presa del Parralillo (la primera vista desde el dique de contención en dirección cumbre).

Esta variante reúne todas las condiciones que un caminante deseoso de realizar una variante al tradicional senderismo pueda realizar: zonas escarpadas, sendas con trazado muy poco definido o inexistentes, pero que a ciencia cierta, el caminante sabe o intuye que puedan llegar a un lugar remoto de grandiosas panorámicas, atravesando puntos de accesibilidad limitada y rodeados por un mundo pétreo, donde solo los grandes riscos preservan esas zonas muy poco o nada transitadas de las visitas masivas.

He tenido la suerte de conocer a muchas personas que comparten esta idea y cuyo respeto por el entorno, allá donde van, sea o no de dificultad casi extrema en algunos casos y puedo dar fé de ello, es el pilar fundamental a la hora de "meterse" por áreas donde habitualmente no pasa nadie o muy pocos conocen.

Como bien dice uno de los compañeros, "se trata de intentar descubrir una zona que por su naturaleza escarpada, riscosa, de fuerte desnivel, acantilada, etc.. permite un acceso tremedamente limitado al ser humano, respetando todo lo que se vea a cada paso y no de "moldear" esa misma zona para que esa accesibilidad se acomode a nuestros intentos por descubrirla. Si se vá de inspección a un lugar, del que se sabe tiene un complejo itinerario que ni tan siquiera está trazado y las constantes visitas posteriores hacen que se modifique el terreno y se cree un camino allá donde no debiera estar, ya no estamos repetando en absoluto el entorno, aunque suene muy egoista, pero es tan cierto como que he visto muchos lugares que antes desconocian la mayoria, hoy reconvertidos en senderos turísticos anunciados incluso en folletos y propagandas, con las consecuencias negativas que ello implica a ese lugar.. Creo que no todos estamos educados, por asi decirlo, para respetar una determinada zona y su entorno, ya sea de fácil o muy exigente itinerario.".

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Realizamos otra variante dentro del Barranco de La Aldea, concretamente en el sector de Tifaracal (cresteria Tifaracal - Altavista), transitando por zonas muy agrestes, sin camino, con bastantes tramos de garrapateo y con un final espectacular, en la cima occidental de Altavista (o segunda cima), ascendiendo por una hoya lateral, de bastante desnivel, cerca de la cabecera del tributario Barranco de Tifaracal.

Lo bueno que tienen estas rutas "de inspección", por asi llamarlas, es que descubres lugares nuevos de los que antes solo habias oido hablar o ver de lejos y que mis compañeros particularmente prefieren hacer en verano, aunque el calor ya empieza a notarse, sobre todo por la zona del oeste.

En invierno, al ser itinerarios que sigues por intuición, se limita bastante el ir a tu aire, ya que se hace de noche muy rápido y no te puedes alejar demasiado de los puntos de referencia o zonas conocidas, cosa que no pasa en verano, aunque como dije antes, el calor suele ser un factor más bien negativo.

En esta ocasión, subimos desde La Aldea hasta Tifaracal, por un antiguo camino real y de aquí, enlazar con Altavista sin pasar por las Casas de Tifaracal ni por el camino real que viene de Artenara.

La crestería es espectacular, bordeando una gigantesca hoya y numerosos "pliegues" en el terreno, para acceder a la cima occidental de la fabulosa montaña a través de una empinada cañada cubierta de pinos y dejando atrás el árido barranco y sus numerosos afluentes.

Debido a su proximidad con San Nicolás, la zona de Tifaracal (Tifaracás - Chofaracás - Chofaracal - Tifacaraca) es conocida erróneamente por muchos como un sector que pertenece a este municipio, siendo en casi su totalidad exclusivamente del dominio de Artenara, aunque es cierto que se encuentra en los límites fronterizos entre ambos municipios.

Es una zona árida, abrupta, cerrada por el conjunto de su escarpado barranco, varios tributarios y una cabecera en circo de suaves y altos riscos desgastados que se hacen más prominentes y verticales a medida que ascienden hasta "fundirse" con la estribación occidental del Macizo de Altavista (Tamadaba - Altavista).

Sin embargo, la verticalidad de éstos solo se limite a ciertos enclaves en particular de la banda norte (margen derecho del barranco), estando la zona de cabecera predominada por morros aislados, unidos entre si por crestas transitables en su gran mayoria.

El margen izquierdo, está cerrado por una importante cadena de cerros bajos, fisurados por gran cantidad de afluentes que desaguan al Barranco de Tifaracal.

Visto desde Altavista, Tifaracal confiere un accidentado paisaje ocre y fragoso, pétreo, de enorme belleza, dura, árida y salvaje, mostrando los poderosos surcos y ondulaciones del terreno y la profunda concavidad de su barranco, coronado por pequeñas montañetas erosionadas y primitivas, testigos de una de las zonas más antiguas de este sector isleño.

Las laderas expuestas al alisio de barlovento contienen trazas de vegetación, casi desértica, formada principalmente de tabaibas, cardones y aulagas, mientras que las de sotavento permanecen totalmente desprovistas de flora. Paradójicamente, las zonas más altas están cubiertas del frondoso pinar, contrastando el verdor con el color tostado de los riscos y picachos.

La subida habitual hacia la Montaña de Tifaracal, situada bajo el laderón oeste de la segunda cima de Altavista, separada de ésta por una aérea cresta rocosa y con majestuosas panorámicas a vista de pájaro del Macizo de Inagua, al suroeste, con los Barrancos de Vigaroy y Las Garabateras en primer plano desaguando en el Caidero de La Niña, unos 300 metros por debajo, la Mesa del Junquillo separada solo por el cauce del Barranco de La Aldea y la cuenca alta de la caldera con el Nublo y Bentayga de fondo, es pasando la Barraca de Pepe, si se sube desde San Nicolás, hasta una de las torretas de luz, cerca de los edificios derruidos que sirvieron de almacén en la construcción de la presa.

Sin embargo esta subida es monótona, a través de una pista que serpentea cansinamente por la ladera de un morro, hasta llegar a una degollada, cerca del imponente abismo hacia el profundo cauce de Tifaracal.

En este caso, se inició la subida desde Castañeta, en La Aldea, siguiendo los pasos de un deteriorado camino real que llega a esta degollada, paralelo al Canal del Bentayga pera a cota más alta. En su tramo inicial se toma el mismo canal, para abandonarlo a los 45 minutos aproximdaos de recorrerlo, a la altura del Salao, que queda de frente.

El Canal del Bentayga en su llegada a La Aldea. (J.Coyote)


Este camino tiene la particularidad de tener zonas muy transitadas y otras totalmente ocultas y parcialmente borradas, por lo que es de gran ayuda tomar de referencia el canal; hay zonas de tosca para garrapateo, en aquellos lugares donde el canal no es visible.
Aunque el canal siga la orografia natural de la cadena de montañas que bajan de La Cumbre, la senda, en sus puntos menos transitables, se corta bruscamente en una plancha volcánica que habrá que sortear con suaves trepadas.

Para los amantes de las alturas, estos puntos en concreto, les hará disfrutar mucho.
Habrá que sortear un primer barranquillo, para luego tomar altura en su ladera norte y coger un andén colorido, con formación azulejos hasta llegar a una pista abandonada que finaliza en la degollada. Durante el camino por este andén, se pasará bajo una pequeña fuga vertical que divide un pequeño morro saliente.

Según me han comentado, existe un itinerario (atajo de cabras) a mayor altura, pero que queda pendiente de inspección debido a su dificultad.


Inicio de la ruta; en blanco el contorno del canal y en verde los tramos de garrapateo por tosca, allí donde el canal queda oculto. En rojo, un supuesto camino, muy aéreo que recorre el original a nivel muy superior, bordeando un cortado y descendiendo por una barranquera hasta el canal nuevamente.


Tras llegar a la degollada, punto de referencia importante, se toma el sendero bien señalizado que sigue al norte, bordeando una acantilado interno de unos 300 metros de altura siendo a su vez la ladera oriental del barranco; las exposiciones en ciertos puntos hacia el lecho del barranco son muy impactantes.

En cierto lugar, donde la loma se ha descorrido y desaparecido el senderito, habrá que sortear este tramo colapsado muy delicado de unos 8 metros de largo, terreno a través, por lo que se aconseja mucha precaución. Las paredes de esta parte de la ladera son tremendamente verticales, en prevención a los aprensivos a las alturas.

Tras superar este punto conflictivo, reaparece el camino que se vá internando hacia la derecha, abandonando a la izquierda el imponente desfiladero y llega a un pequeño tributario del barranco principal. La verticalidad ha desaparecido en este área.

No tomar el senderillo estrecho que sale del margen izquierdo de la barranquera, sino subirla por su cauce.

El barranquillo se supera trepando sus numerosos caideros, de entre 2 y 4 metros de altura, recorriendolo en zig-zags y cruzando varios mini diques de contención enrejados. Los laterales de los caideros son de gravilla suelta, muy resbaladiza, por lo que se vuelve a aconsejar precaución.
Como referencia, cerca de uno de estos muros enrejados, en el margen izquierdo del barranquillo, se habrá dejado un gran pino solitario (el único que encontraremos a esta altitud).
Tras ascender el último caidero, se ha de seguir a la derecha (via natural, pues a la izquierda aparece una pared rocosa infranqueable), a través de una loma llana, pétrea, donde aparecen unos bancales abandonados a diferentes niveles.

Se suben y por ligero garrapateo (no es necesario) se sigue el curso natural de la montaña por terreno tosco, hasta llegar a la cima, con impresionantes panorámicas del gran Barranco de La Aldea, encajonado en mitad de la Caldera de Tejeda. El Canal del Bentayga es visible desde aqui, sinuoso bajo las faldas de Altavista y a una altura formidable respecto al cauce.

Es preciosa la vista de los grandiosos paredones del barranco, que serpentea cuenca arriba, dejando a un lado y otro profundas gargantas, morros aislados, tributarios empinados y riscos verticales.



Vista del Barranco de La Aldea desde la Montaña de Tifaracal. El canal serpentea riscos arriba, pasando sobre el dique de contención de la Presa del Parralillo, en sus tramos más vertiginosos. (Álbum SGC)


La Mesa del Junquillo aparece ante nosotros mostrando su cara más espectacular; la banda noroeste y oeste y en la distancia, custodian la instantánea el Bentayga y un pequeño Nublo.
Pese al calor, vimos a un pequeño grupo, en el camino habitual de bordeo del Junquillo hacia la Degollada de Cortés.

Viene ahora una parte de la ruta complicada, pues no existe sendero desde este punto hasta sortear varias crestas muy áreas que separan la Montaña de Tifaracal de la cabecera del barranco.

Estas crestas aparecen al norte, siguiendo en ascenso la cadena de cerros bajos que llegan de Altavista, que aparece de fondo (cima occidental), inconfundibles por la gran cantidad de cuevas que presentan.

El terreno es de tosca, de fácil garrapateo y a medida que se sube, las crestas se hacen más aéreas, dejando a un lado el gran barranco. Aparecen a su vez pequeños miradores naturales hacia las bandas oeste y este a la vez y numerosas cuevas, refugios antiguos de ganado.
Tras rebasar la última cresta, con sumo cuidado, se llega a la base de un lomo, donde aparece un sendero que sube prolongadamente su cara suroeste, bordea una pequeña arista y desciende por su otro costado; las vistas del gran barranco desaparecen aqui, dejando solo panorámicas hacia la pequeña cuenca de Tifaracal.

El camino sigue su curso, atravesando un escarpado tributario por su cabecera, por donde habrá que cruzarla atravesando una fina fisura en un peñascal.
Tras pasar este tramo, reaparece el sendero entre tabaibas y cardoncillos y sin pérdida, tras varios ascensos y descensos, naturales por la ondulación muy perceptible del terreno, se llega a las Casas de Tifaracal, donde vive Manolito que elabora unos quesos de cabra estupendos.
Sin embargo esta variante hacia las casas no nos interesa en este caso, pues de ahí se enlaza directamente con el camino real que viene de Artenara.

En este caso, se ha de abandonar el camino antes de llegar a las casas, es un desvio fácil de ver señalizado con una pintadera en una roca y que no es más que un caminillo estrecho de paso de ganado, que conduce a las zonas más altas y poco visitadas de la zona.
Aparece a continuación una enorme hoya, por cuyas empinadas laderas comienzan a asomarse los primeros pinos de Altavista; en la distancia y de frente, el Macizo de Inagua y el de Guguy. La hoya está atravesada verticalmente por numerosas escorrentias.

Este tramo es llamado Cresteria de Tifaracal, debido a que en su mayor parte, recorre las crestas divisorias entre varias montañas rocosas, ya que por sus laderas, el fuerte desnivel impediría el tránsito.
Aparecen varios puntos de garrapateo más complicado y un gran caidero que no puede ser sorteado; en este caso, ha de pasarse con mucha precaución, pegado al repecho de un espolón saliente, siendo esta la parte de toda la ruta más exigente. Sobre el, una cueva en forma de media luna con varias aberturas, dá referencia de por donde continuar.

El repecho es muy aéreo y a través de su único andén, en ascenso, se cruza la cabecera de un empinadísimo barranquillo escalonado cubierto de pequeños pilancones.

La presencia de pinocha complica cada paso por lo que ha de tomarse con paciencia.

Tras varios minutos de constante emoción, se bordea el repecho y se llega a una gran ladera de pendiente muy pronunciada cuyo recorrido se hará en zig-zag intuitivo hasta llegar a su cumbre.
Hemos sorteado en este punto la Cresteria de Tifaracal; al norte queda el camino real que baja de Artenara y el sinuoso Paso del Palo, mientras que al oeste, se abre como un abanico el conjunto de barrancos, crestas, surcos y riscales de Tifaracal al completo.

Existe un senderillo estrecho que desde aqui baja directo al serpenteante camino del Paso del Palo, en su tramo inicial, pero como no queriamos tomar el camino real, volvimos de nuevo a crestear, de una foma más segura, hasta los bordes de una gran hondonada que separa el sector de Altavista - Tirma del de Tifaracal.

Basta con subir su ladera más oriental, para llegar de inmediato a la segunda cima de Altavista, cerca del mojón blanco que la identifica como vértice geodésico.
La subida es angosta y con mucha pinocha, pero el desnivel no es tan acusado como las anteriores.

Imagen del recorrido parcial (Cresteria de Tifaracal) desde la segunda cima de Altavista. En blanco se contornea el itinerario realizado, cresteando desde la Montaña de Tifaracal hasta su cabecera. En verde, el desvio hacia las Casas de Tifaracal. En rojo, la degollada inicial de la ruta, tras abandonar el Canal del Bentayga y donde se aprecia el espectacular tramo vertical. En amarillo la zona de bancales tras sortear el barranquillo tributario y en azul el caserio de Tifaracal. (As. Montymar)


Desde este punto, se puede contemplar toda la cresteria que hemos seguido desde la Montaña de Tifaracal, que aparece unos centenares de metros por debajo hacia el suroeste y la cadena de laderones y sus afiladas cimas que las separan.


5 comentarios:

Ricardo León dijo...

Buenos días Tania.
Con respecto al primer punto, sobre la participación o no en las rutas ,te doy toda la razón y la gente debería entenderlo.Me he encontrado en situaciones muy comprometidas por admitir gente que, en determinados momentos les daba vértigo o miedo y la verdad al final pasas más miedo uno mismo por lo que pueda pasar.
Con respecto a la ruta descrita, ya te he comentado en otro momento lo espectacular que me parece.
Asimismo te pido me dejes copiar tu descripción de la misma ya que en octubre la queremos hacer de nuevo.
Un saludo.

nazaret dijo...

joo no pude ir......me la perdi :-(
ya veo q los niños dieron un gran paso esta vez,jejeje....los eche d menos pero el curro es el curro y todavia quedan muchas mas.BSS

Juanillo dijo...

Hola Tania, excelente entrada, como ya nos tienes acostumbrado. Hace tiempo que estoy interesado en hacer el tramo final de la ruta que describes ya que desde Altavista se ven tramos de el sendero que describes. Con tu descripción será mas fácil. Un saludo

Anónimo dijo...

Hola Tania soy Sergio el chico con el que hablasteis en el bar de san Pedro hace un par de semanas. Queria preguntarte ya que lo has mencionado por el estado del camino de la meseta del Junquillo ya que lei hace tiempo creo que en esta misma pagina que se habia caido o algo similar y es que tengo intencion de ir por primera vez hacer ese pateo antes de que lorenzo apriete mas y me gustaria tener referencias.Muchas gracia

Tania dijo...

Hola.
Sergio, supongo que te refieres al último tramo (4), la de bajada por la zona de caideros y rampa de piedra.

Estuve allí en Semana Santa y no observé ninguna caida en el sendero que bordea el repecho noroeste de la mesa, salvo el que ya estaba caido desde hace algún tiempo y el cual se sortea por encima, a través de la tosca. Aún asi, en este tramo hay que tener mucha precaución.

En caso de aprensión, puede retornar nuevamente hacia el tramo 3 y bajar el andén destrepándolo muy suavemente de espaldas, es decir, siempre mirando al frente, a la ladera que tienes debajo. Puede hacerse.

Un saludo y gracias a todos.